
Nada. Que no hay manera. Ni que me lea un artículo interesante, ni que busque en Internet, ni que heche mano de una palabra, un recuerdo, una anécdota…¿Tal vez un ´churrito´ al que transformar en solomillo?... Anda, monina, aparece...
Joder, que no. Que esto de la inspiración es como el lápiz de ojos, cuando más lo necesitas se te pierde o lo encuentas sin punta; con lo caríiiiiiisimos que son.
¿Me estaré oxidando?...
Plas, plas, plas. Me voy al baño, enciendo la luz, pego la cara al espejo y me tiro del párpado: decía mi abuela que si estás malita tienes que mirar la parte interna del párpado inferior y comprobar que no está blancuzca. Pues no, no lo está. Agggg. Tampoco es de la garganta, no hay placas a la vista. ¿Y el tono? A ver:
“La donna è mobile,
qual piuma al vento,
muta d'accent.
E di pensiero..”
Perfecto. ¿Entonces?... ¿Por qué todavía no escribí nada con las horas que son? Qué desesperación.
Ya sé que no hay que obsesionarse con las cosas, pero es que yo, si dan las doce de la mañana y no escribí algo me preocupo; un día de entrenamiento perdido. ¿Qué? ¿Qué no lo entiendes? Pues esto es como el que sale a correr todos los días (aunque no sea deportista) y va una mañana y no se puede levantar de la cama. ¿No es mogollón de chungo…?
Ay, a ver…, creo que se me está ocurriendo algo… ¡Eso es! Voy a contar lo del niñato ese que me encontré ayer en la estación de cercanías y no paraba de hablar por el móvil.
Veamos (me humedezco los dedos y tiro de la bandeja del ordenador).
-¡Mamaaá!
-Queeeé
-¿Tienes que salir a comprar?
-Síiiii
-Pues que no se te olvide mi espuma del pelooooo
-Nooooooo
Si es que no puede ser. Esto de llevar la escritura mezclada con la casa y los encargos tiene su mérito; y luego dicen que si Pérez Reverte, que si la Isabel Allende … A esos los quisiera yo ver escribiendo con el potaje de garbanzos al fuego, el tío del contador de la luz llamando al portero, el niño pidiéndote dinero para gasolina (y con prisas, que llega tarde a la Universidad ), la vecina de arriba con los tacones, y las voces en off: “Mamaaaaaaaá ¿Todavía no has ido a comprar? Pues a ver si dejas ya las chorradas del ordenador que necesito la espuma del pelo”.
En fin, que hoy ya no me da tiempo a escribir. Me voy a por la espuma de los cojones; igual me ocurre algo en el ´super´ me animo y lo cuento.¿Me estaré oxidando?...
Plas, plas, plas. Me voy al baño, enciendo la luz, pego la cara al espejo y me tiro del párpado: decía mi abuela que si estás malita tienes que mirar la parte interna del párpado inferior y comprobar que no está blancuzca. Pues no, no lo está. Agggg. Tampoco es de la garganta, no hay placas a la vista. ¿Y el tono? A ver:
“La donna è mobile,
qual piuma al vento,
muta d'accent.
E di pensiero..”
Perfecto. ¿Entonces?... ¿Por qué todavía no escribí nada con las horas que son? Qué desesperación.
Ya sé que no hay que obsesionarse con las cosas, pero es que yo, si dan las doce de la mañana y no escribí algo me preocupo; un día de entrenamiento perdido. ¿Qué? ¿Qué no lo entiendes? Pues esto es como el que sale a correr todos los días (aunque no sea deportista) y va una mañana y no se puede levantar de la cama. ¿No es mogollón de chungo…?
Ay, a ver…, creo que se me está ocurriendo algo… ¡Eso es! Voy a contar lo del niñato ese que me encontré ayer en la estación de cercanías y no paraba de hablar por el móvil.
Veamos (me humedezco los dedos y tiro de la bandeja del ordenador).
-¡Mamaaá!
-Queeeé
-¿Tienes que salir a comprar?
-Síiiii
-Pues que no se te olvide mi espuma del pelooooo
-Nooooooo
Si es que no puede ser. Esto de llevar la escritura mezclada con la casa y los encargos tiene su mérito; y luego dicen que si Pérez Reverte, que si la Isabel Allende … A esos los quisiera yo ver escribiendo con el potaje de garbanzos al fuego, el tío del contador de la luz llamando al portero, el niño pidiéndote dinero para gasolina (y con prisas, que llega tarde a la Universidad ), la vecina de arriba con los tacones, y las voces en off: “Mamaaaaaaaá ¿Todavía no has ido a comprar? Pues a ver si dejas ya las chorradas del ordenador que necesito la espuma del pelo”.
Ahora comprendo la extrema desesperación en la cara de Rambo cuando dijo: “Tengo miedo. No me siento las piernas”.