El dios de las pequeñas cosas

El dios de las pequeñas cosas

viernes, 6 de enero de 2012

¿Quieres la corona?...

“La verdad está en los números, pero el secreto en las palabras” (Alberto Soler, poeta)

* * * *

¿Quieres la corona?

Estamos a seis de enero (los números del uno al diez van con letra). Me he despertado a las ocho; total, yo ya no creo en los reyes magos (por eso los escribo con minúscula). Al entrar en la cocina me encuentro una caja que dice: “Roscón de Reyes”. Bueno, los dulces sí que me gustan y no suelo mirar quién los deja en la encimera. Abro la caja y extraigo una cartulina pequeña.

Leo: “FELIZ ROSCÓN DE REYES”.

Sigo leyendo:

“He aquí el Roscón de Reyes tradicional de un banquete en el cual hay dos sorpresas para los que tengan suerte. En él hay, muy bien ocultas, una haba y una figura; el que lo vaya a cortar hágalo sin travesura. Quien en la boca se encuentre una cosa un tanto dura, a lo pero es el haba o a la mejor la figura. Si es el haba lo encontrado, este postre pagarás, mas si ello es la figura, coronado y Rey serás.”

Vaya tontería…

Aunque el roscón tiene muy buena pinta. Me he cortado un trozo.

Aggggg ¿Qué es esto?...

Le quito la nata y enjuago la bolsita. ¡¡¡Es un coche de carreras en miniatura!!!

Bah... Lo he dejado en el fregadero.

En la caja también viene una corona dorada: es de cartón; de cartón, cartón (como los malos cuentos). Me la he puesto en la cabeza, sólo para reírme. Uno no se convierte en rey o reina por llevar corona (y menos de cartón). He apurado el café con leche, y ahí dejé el dulce con su corona dentro, y la haba; cuando se levante la familia, eso es lo que queda, la haba. La verdad es que el día de reyes no tiene ningún aliciente para mí, se me cayeron los castillos cuando descubrí que no existían, por eso, me he pasado a Papá Nöel, mucho menos mágico, pero más sincero; además te trae los regalos antes; y vienen con nombre. Por ejemplo: “de… José Manuel, para… mamá”.

Bueno, a media mañana no quedará roscón de reyes, aunque el bólido de carreras sorpresa me lo quedo (es muy chulo). Y digo yo, con la corona de cartón ¿qué hago?...

3 comentarios:

Primavera dijo...

Pues ya sabes lo que te toca si en tu trozo esta el haba pagar el roscon el año que viene...y si te toco la figura pues nada aguantar todo el tiempo la corona de papel y poner buena cara porque segun dice la tradicion...sera la reina todo el año...ja ja
Feliz comienzo de año..
Prefiero un trozo de roscon antes que la corona..y si lo acompañamos de un cafe con leche mmmm me apunto ya?
Beso

Paseos por el alambre dijo...

Pues, también me tocó la haba; golosa que es una, je, je.
Con el cafelito de la tarde, me he cortado otro trozo de dulce y ¡zas! para mí también la haba. Digo yo que si voy a lucir de reina todo el año, algo me quedará en el monedero para pagar el roscón del año que viene ¿no?
Y ya viene el tío de hacienda,y ya viene el tío de hacienda, caminito del portal, olé olé olanda y olé, menos mal que se fue...

Besos de dulce, Primavera.

Marinel dijo...

Yo sí siento que es un día emocionante y lo es porque aún tengo una niña de nueve años,que aunque sabe que soy yo la que monta el show,adora que lo haga.
Me encanta acostarme a las tantas y hacerle en el suelo caminos de estrellas fluorescentes que ha de seguir hallando pistas para encontrar los regalos.
El mayor también me ayuda a hacerlo,porque le encanta ver a su hermana disfrutar como una enana.
Poco a poco nos acercamos al roscón y cada bolsita es una grata sorpresa,incluida el haba.
Disfrutaré mientras se pueda de toda la parafernalia...
Besos.