El dios de las pequeñas cosas

El dios de las pequeñas cosas

martes, 3 de enero de 2012

Zapatos para un ángel

Imagen: Ángel Jesús Romo (Colectivo Marabunta)


─Quiero ver a Carmencito, dije. Y doña Úrsula, la vecina del cuarto B, me cerró la puerta en las narices. Volví a llamar…

─Niña, no seas impertinente ¿Acaso no comprendes que Carmencito se fue?

Pero no la creí.

Me senté en la escalera a esperar. Salió otra vecina secándose las lágrimas en un pañuelo de flores. Dejó la puerta entornada. Arrimé el ojo derecho, aunque no pude ver a Carmencito. Nadie podía ver a Carmencito si él no quería. Un día se escapó de la escuela. Lo buscamos por todas partes y no apareció. La maestra les riñó a los niños que se metieron con él. Les dijo que no estaba bien reírse de un chico sólo porque se pintaba las uñas y llevaba pulseras. Al final, lo encontramos. Había pasado el día escondido en el hueco de un árbol, viendo caer la lluvia. A Carmencito había dos cosas que le gustaban mucho: la lluvia y mis zapatos de baile.

Cuando llegaron sus primos y sus tíos, conseguí burlar a doña Úrsula y me colé en el salón. Ese día, había mucho revuelo en el bloque. Busqué a Carmencito por la casa sin que nadie me viera. Lo encontré. Estaba tumbado en la cama, muy quieto, vestido de almirante; aunque a él le hubiera gustado un traje de comunión con vuelo. Le quité los zapatos de cordones y le puse los míos de baile. Seguro que en el cielo a nadie le importaba que un chico vestido de almirante llevara zapatos de tacón.

Mercedes Martín Alfaya.-

6 comentarios:

maria jose moreno dijo...

Precioso, la frase ultima una genialidad. Enhorabuena. Besos

Paseos por el alambre dijo...

Gracias, María José. Muchas gracias, y Feliz Año Nuevo.

mar dijo...

Que pena que pasen cosas así, aunque por suerte cada vez son más los que hacen como esa niña y aceptan a los demás como són.
Como relato me parece sencillamente genial.
Así que me quedo con un doble regustillo, el amargo por el traje de almirante y el dulce por los zapatos de tacón.
Un beso.

De cenizas dijo...

El cielo es para los ángeles que bailan, otra cosa no importa.


besos

Paseos por el alambre dijo...

Mar, gracias por tu comentario. Me alegro de que este post te deje ese doble regustillo.
Muchos besos.

Luis, bien dicho.
Bess.

Juan Manuel Rodríguez de Sousa dijo...

Me gustó mucho este pequeño relato. Tiene ángel.

Te deseo un mágico día de Reyes.
Un beso,