El dios de las pequeñas cosas

El dios de las pequeñas cosas

jueves, 24 de noviembre de 2011

Las preguntas de la vida...


Tengo un vecino cuya vida se limita a pasear al perro. Antes, no.

    No, qué... ¿No era tu vecino o no paseaba al perro?

    Las dos cosas.

Una vez se enamoró de una puta, pero ella no lo sabía.

—¿ No sabía que era puta o que tu vecino se había enamorado de ella?

Las dos cosas.

Mi vecino había ganado mucho dinero, aunque su mujer se lo fundía a diario.

¿Se fundía el dinero o a él?

Las dos cosas.

El caso es que un día se partió una pierna jugando al padel, se quedó cojo y decidió mandarlo todo al cuerno.

¿También a su mujer?

También.

El médico le dijo que no podía quedarse en casa, que, aunque fuera con un poco de esfuerzo, tenía que salir a la calle. Entonces se compró un perro y lo sacaba todos los días a pasear.

¿Él sacaba al perro o el perro lo sacaba a él?

Las dos cosas.

Hace tiempo que no lo veo con el perro y temo que le haya ocurrido algo.

¿A él o al perro?

Oye, ¿por qué me haces tantas preguntas? ¿Me expreso mal o eres escritor?

Las dos cosas

3 comentarios:

MAR SOLANA dijo...

Jejeje... muy sagaz, Merce.

¿Escritores que se expresan mal o malos que se expresan como escriben?

Uy, que me estoy liando...

Si tengo algo claro, es el tipo de escritores que a mí me gustan: todos aquellos que me hacen reflexionar, como tú; para los otros, los que viven encorsetados en su EGO, me tengo que tomar sal de letras porque me regurgitan las intenciones ;D

Un beso de palabras digestivas...

Marinel dijo...

Muy bueno.
Preguntar es tan fácil!
Y es que de todos es sabido la curiosidad típica de los escritores y su manera de hacernos introducir en sus pesquisas...
Un beso.

Paseos por el alambre dijo...

Hola, Mar. Este se nota que es escritor aspirante a bueno, porque hace muchas preguntas para no dejar nada suelto. El otro, el que habla de su vecino representa a la mayoría, que nos ponemos a contar algo que para nosotros está muy claro, pero que para el receptor se puede prestar a confusión. Nada, una de tantas tonterías que se me ocurren cuando quiero explicarme algo que no entiendo, je, je.
Gracias por tus palabras digestivas (también son mis favoritas).
Besos

Marinel, eso es, para escribir algo medio decente necesitamos hacernos preguntas, y como siempre se me olvida, por eso dejé este post en mi blog, a ver si poniéndolo por escrito recuerdo preguntar todo lo que me hace falta para avanzar.
Besos