El dios de las pequeñas cosas

El dios de las pequeñas cosas

viernes, 25 de noviembre de 2011

Corazón de asfalto


Mi tío nos contó que un día, cuando iba para el trabajo, se le paró el corazón. Como todavía era de noche, y no había nadie en las calles, lo que hizo fue sentarse en un bordillo, colocar su corazón en la acera y hablarle. “Oye, no puedes hacerme esto. Ya sabes que te necesito más que a nada en el mundo. Igual nunca te lo he dicho, pero es así”. Mientras tanto, su corazón, tumbado boca abajo, no le hacía ni caso. Mi tío consultó su reloj y dedujo que si no conseguía poner en marcha su corazón, llegaría tarde a la oficina. “Esta bien. No voy a insistir. Si te quieres quedar aquí, allá tú. En cuanto pasen los servicio operativos te echarán al cubo o te llevará un gato en la boca, y no volveremos a vernos”, dijo mi tío muy serio, aunque su corazón ni se inmutó.

El corazón de mi tío siempre fue muy testarudo, tanto que, cuando murió la abuela, como ella y mi tío llevaban un tiempo sin hablarse, no consiguió que le acompañara al entierro, y mi tío estuvo todo el duelo sin corazón, por eso dice la gente que ni lloró.

El caso es que aquel día, como tenía prisa, mi tío empezó a ponerse nervioso al ver que allí seguía su corazón, sin trazas de moverse, y cada vez más pálido. “¡Vamos! Levántate y anda”, gritó mi tío, pero como él no era Dios, ni tenía poderes, lo único que consiguió fue despertar a un vecino que sacó la cabeza por la ventana y le escupió encima. “¡Qué asco de vida!”, dijo mi tío, agarró su maletín de clientes y se fue al trabajo.

Hoy, a la hora del café, le he contado a un amigo que mi tío Rogelio anda por ahí sin corazón. Me dijo que no me preocupara, que hay mucha gente así, y que todo se debe a la vida tan ajetreada que llevamos, donde cada vez nos parecemos más a los zombis.

Mercedes Alfaya

6 comentarios:

Ave Mundi Luminar dijo...

Una vez más me quedo releyendo...y sonrio, y trato de encajar la metáfora de tus palabras en el puzle de mi vida...

Son como el humo, adquieren formas cambiantes con cada barrido del pensamiento...y entre ellas, como siempre, mil puntos de reflexión para traerme hasta el final de este día...

Gracias (una vez más).

MAR SOLANA dijo...

Qué lindo el comentario de Ave; es verdad,tus palabras son como el humo, Merce, cambian con las reflexiones que provocan, como una burbuja de jabón vista a través del sol:¡son como un arcoíris!

El vecino de este cuento, el que escupe, tenía el corazón debajo de la cama hacía ya mucho tiempo...

Un besito.

Neogeminis dijo...

Lamentablemente, parece que es así.
=(
Un abrazo.

PACO HIDALGO dijo...

Hay corazones y corazones, algunos muy duros como el acero. Me gustó esta reflexión. Un placer pasar por aquí, aunque sea de tarde en tarde. Besoss.

Marinel dijo...

Es duro,sí,lo es...
Pero lo es porque es cierto.
Hay gente que pulula por la vida sin corazón,los podemos encontrar a cada poco y eso hace mella en los nuestros ateridos ante tanta falta de él.
Besos.

Paseos por el alambre dijo...

Ave, Mar, Neo, Paco, Marinel, bienvenidos al mundo de los corazones de asfalto, a ver si entre vosotros y yo conseguimos devolver cada corazón a su sitio, que no quede ni un huérfano de corazón.

Besos con latidos.
Y gracias por vuestra visita.