El dios de las pequeñas cosas

El dios de las pequeñas cosas

martes, 11 de octubre de 2011

3.-El oficio de la escritura (Comienzos)

Ya tenemos algunos comienzos...

Muy buenos comienzos. Sí señoras.
Los vamos a dejar reposar, para que le echéis un vistazo de vez en cuando, por si encontráis algo que retocar antes de que yo les pase la lupa.

Neogéminis

"Se dice que en algún rincón del planeta existe un punto, un Vórtice, donde el espacio y el tiempo se diluyen y desde ahí es posible transitar en ellos sin que importe ni el sentido ni la lógica." (1ª parte de El Vórtice)

"Mientras toma el té de las cinco en Montevideo, mirando ese río que parece mar y la lluvia cae como queriendo ser su mismo llanto, ella recuerda, con tristeza y en silencio, su vieja historia." (Historia en tres partes, La hermana de la coneja)

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Mar Solana

" (...) Descubrí que la vida sería una mezcla de juego y dolor cuando tenía siete años, una tarde de calor y risas de plazuela… Y lo supe con la claridad del cristal recién lavado, gracias a un bocadillo de pimientos verdes fritos… Placer y malestar se alternaban en la saliva que envolvía cada bocado..."

"La mañana que fusilaron a Paquito 'el bromas', caía agua plomiza del cielo. El intenso calor de una canícula persistente vomitaba una lluvia densa y molesta. Paquito intentó incorporarse, se sentía roto por dentro; el cuerpo le pesaba, era una de aquellas rocas que caían del monte en invierno por las fuertes ventiscas..."

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Cass

"Nunca fue felíz, pero a partir de esa noche, lo sería."

"La aguja indicaba valores anormales. El fuelle del respirador, sonaba metálico y parejo. En esas sábanas inmaculadas, su extrema palidez desdibujaba rasgos tan queridos y familiares. Dolía el alma, con solo mirarla".

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Comienzos...

Me acabo de encontrar con Ricard de la Casa; muy amable el hombre. Le dije que si nos podía proporcionar algunos consejillos sobre la escritura, que somos un grupillo de clase con ganas de aprender a escribir. “¡Pues claro que sí!”, dijo él. Y nos tomamos unos cafés en el bar de la esquina mientras me pasaba este valioso material de clase.

http://www.ciudadseva.com/textos/teoria/tecni/casa02.htm

Se me ocurre que podríamos inventar el comienzo de un escrito. No importa que no tengamos la historia, ni pensemos escribirla. Queremos SÓLO el comienzo. Y luego, veremos si nos podemos medir con los grandes. Seguro que sí.

Aquí os dejo algunos de esos inicios con los que intentaron atraparnos otros escritores.

¡¡¡Espero el tuyo!!!

1.- Era inevitable: el olor de las almendras amargas le recordaba siempre el destino de los amores contrariados (“El amor en los tiempos del cólera” de García Márquez).

2.- Una máquina de escribir reventó mi destino (“El tiempo entre costuras” de María Dueñas).

3.- Todavía recuerdo aquel amanecer en que mi padre me llevó por primera vez a visitar el Cementerio de los Libros Olvidados (“La sombra del viento” de Carlos Ruiz Zafón).

4.- Cuando tenía seis o siete años, me raptaron (“El pez dorado” de Jean Marie G. Le Clezio; Premio Nobel de Literatura 2008).

5.-Los curiosos acontecimientos que constituyen el tema de esta crónica se produjeron en el año 194… en Orán (“La peste” de Albert Camus).

6.- En el siglo XVIII vivió en Francia uno de los hombres más geniales y abominables de una época en que no escasearon los hombres abominables y geniales (“El perfume” de Patrick Süskind).

7.- Nos encontrábamos en clase cuando entró el director, seguido de un nuevo alumno con atavío de aldeano y de un bedel cargado con un gran pupitre (“Madame Bovary” de Gustave Flaubert).

8.-Imagínate que tú y yo estuviéramos sentados en una apacible estancia con vistas a un jardín, tomando té y charlando sobre unas cosas que pasaron hace mucho, mucho tiempo, y yo te dijera: “El día que conocí a fulano de tal… fue el mejor día de mi vida y también el peor" (“Memorias de una Geisha” de Arthur Goleen).

7 comentarios:

Neogeminis dijo...

Bueno! siguiendo el hilo de tu propuesta (y coincidiendo con los consejos que nos citas), te dejo alguna de las frases con las que comienzan algunas de mis historias:

"Se dice que en algún rincón del planeta existe un punto, un Vórtice, donde el espacio y el tiempo se diluyen y desde ahí es posible transitar en ellos sin que importe ni el sentido ni la lógica." (1ª parte de El Vórtice)

"Mientras toma el té de las cinco en Montevideo, mirando ese río que parece mar y la lluvia cae como queriendo ser su mismo llanto, ella recuerda, con tristeza y en silencio, su vieja historia."
(Historia en tres partes, La hermana de la coneja)


Te dejo un abrazo y creo que es un muy buen ejercicio el propuesto!

MAR SOLANA dijo...

" (...) Descubrí que la vida sería una mezcla de juego y dolor cuando tenía siete años, una tarde de calor y risas de plazuela… Y lo supe con la claridad del cristal recién lavado, gracias a un bocadillo de pimientos verdes fritos… Placer y malestar se alternaban en la saliva que envolvía cada bocado..."


"La mañana que fusilaron a Paquito 'el bromas', caía agua plomiza del cielo. El intenso calor de una canícula persistente vomitaba una lluvia densa y molesta. Paquito intentó incorporarse, se sentía roto por dentro; el cuerpo le pesaba, era una de aquellas rocas que caían del monte en invierno por las fuertes ventiscas..."

Me parece que el primer "inicio" ya lo conoces :)

Bueno, ya me dirás si quieres leer más :)

¡Muack!

CAS dijo...

"Nunca fue felíz, pero a partir de esa noche, lo sería."

Algo que vino a la mente y espero sirva de ejercicio.

Respecto de la trilogía de Mónica, La Hermana de la Coneja, me impactó y me gustó muchísimo cuando la leí. Es e esas historias de Mónica, que siempre recuerdo por cómo lo disfruté.

Besos Profe. Me entusiasma esta actividad.(aunque seguro ya utilicé un verbo baúl, o algo peor, jaja)

Paseo por las nubes y por el alambre dijo...

Muy buenos comienzos. Sí señoras.
Los vamos a dejar reposar ahí y los leeremos de vez en cuando, por si queréis retocar algo antes de que le pase la lupa.

CAS dijo...

La aguja indicaba valores anormales. El fuelle del respirador, sonaba metálico y parejo. En esas sábanas inmaculadas, su extrema palidez desdibujaba rasgos tan queridos y familiares. Dolía el alma, con solo mirarla.


Bueno, lo volví a intentar. Tú ponte la lupa y dale hondo con el bisturí.

Rochitas dijo...

Acá van algunos. Felicite a Neo de mi parte.

Revelan, avisan, señalan incipientes su lugar en el calendario; se inmiscuyen en el presente ostentosas de su fama, imponen el comparativo innecesario. Retrotraen, sustraen; distraen del cotidiano ahora, para restituirnos a un ayer, con todo el bagaje que define, frente a un huidizo y tal vez precario presente; abismo sin dirección que aún no nos determina.


Los aniversarios despiertan temprano. Aparecen entre sueños cuando aún no es vigilia, y a modo de película eslabonada, estrepitosa e insistente, nos someten al balance innecesario de aquello que ya fuimos ; tal vez hace muchísimas horas, días, semanas, meses, años o décadas.

Mañana de sol. Tarde gris. Domingo veintisiete. Los veintisiete pasan cosas...

Nada indicaba el fin. Nada.
Sí hubo besos, un demorado perdón. Tal vez una manera de amor. Una almohada compartida. Un desayuno cotidiano. Sin protocolos, sin disfraz, como desde siempre.

Matices dijo...

El lugar donde se encontraba conformaba parte del rosario de experiencias que había vivido, Podía ir identificando cada una de ellas a través de los sentidos, como el que por primera vez nace y reconoce la vida a través de ellos.
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Que me quedo atrás!!!...
Ahora mismo me pongo al día