El dios de las pequeñas cosas

El dios de las pequeñas cosas

jueves, 5 de mayo de 2011

Almuerzo con Dios


3 comentarios:

apm dijo...

Cierto: un abrazo, una sonrisa, unas palabras de aliento, una mirada amiga, compartida y cómplice... son, la mejor medicina, el mejor de los remedios (yo también he almorzado con Dios alguna vez que otra)

Besotes gordotes

Paseo por las nubes y por el alambre dijo...

Hola, guapa.
A mí me parece que almuerzo con Dios todos los días, porque siempre encuentro a alguien con quien compartir una sonrisa, unos caramelos o un ratito ameno. Será por aquello de que Dios no es que esté en todas partes, sino que está en todos los ojos que se mantienen abiertos y a la espera.

Neogeminis dijo...

En las cosas sencillas se hallan guardados los mayores secretos! :)
abrazos.