El dios de las pequeñas cosas

El dios de las pequeñas cosas

lunes, 13 de diciembre de 2010

"El deleite" también es femenino


Durante mucho tiempo, cuando empecé a trabajar con 18 años en un Centro de Farmacia, con plantilla exclusivamente de hombres (veinticinco; y yo la única mujer), tuve que soportar el indecente empapelado que adornaba las paredes de la oficina: todo pósters de chicas ligeras de ropa (en el mejor de los casos) y desnudos totales (en su mayoría). De nada sirvieron mis quejas ante semejante provocación, cutrería y falta de ética: aquello formaba parte del deleite masculino y había que tragar. “Vaya mojigata que se nos ha colado aquí”, eran los comentarios que adivinaba entre dientes, amarrados a mis días y mi rubor. A mí no es que me asustara aquello, ni mucho menos, pero resistir ocho horas detrás de una mesa, máquina de escribir, listado de farmacias y tener que sonsacar pedidos por teléfono en medio de semejante desfachatez, la verdad es que no me resultaba agradable. Un día, sin embargo, expuse mis quejas al encargado, haciendo valer mis derechos como trabajadora y como mujer. Increíble. Lo único que conseguí fueron unas recomendaciones al oído, sin testigos, con sorna y alevosía, que atajé de manera dialéctica y denuncia por escrito ante el Jefe Superior de la Empresa. El susodicho encargado me insinuó (en toda mi cara) que yo lo que tenía que hacer era alegrar la vista a mis compañeros de trabajo con mi presencia y arreglo, y, a ser posible, tomar un café de vez en cuando con los dependientes de farmacia que no rezaban en nuestra lista de clientes. Una vergüenza, vaya (incluso en aquellos tiempos de ignorancia machista). El caso es que el Jefe Supremo (aunque no me lo dijo) debía pensar lo mismo que su encargado, porque nunca contestó a mi escrito-queja. Visto el panorama, lo único que se me ocurrió fue encarar batalla con las mismas armas, hacerme hueco en las paredes de la oficina y sumarme al deleite visual con el que mis compañeros endulzaban su rutina (aquí, o todos moros o todos cristianos pero discriminaciones las justas, pensé). No recuerdo de dónde saqué aquellas fotografías de tipos estupendos, musculosos, viriles, machos y todo lo que a esa gentuza de impotentes reprimidos les faltaba. El caso es que las exultantes diferencias físicas entre los modelos de papel y los hombrecillos de a pié debieron quemar lo suyo. Una semana después de que yo colocara a mis hombres entre sus mujeres, las paredes de la oficina se quedaron en bragas: ni una imagen de chicas-posters; ni en topless ni con ropón, nada. Las quitaron todas. Entonces, y solo entonces, retiré mis adorables y exóticos ´Sansones´ de las miradas silenciosas y escurridas de mis compañeros de trabajo; tampoco era plan de enfrentarlos a sus miserables carencias. El caso es que todo se resolvió y, desde entonces, el espíritu de trabajo, la dignidad humana y el buen tono entre los sexos, reinó para siempre jamás entre aquellas paredes limpias.
Yo no sé si con ello contribuí un poco a la reivindicación femenina (que no feminista) de que a las mujeres también nos gusta recrear la vista, y no por ello hay que demostrarlo de forma tan poco elegante. Permítase esta imagen que acompaña el escrito con la que he querido reivindicar que "el deleite" también es femenino, en una época donde a una parte de la humanidad se le permitían ciertas licencias sexistas, mientras que a nosotras (las mujeres), en las mismas circunstancias, se nos tachaba de frívolas (en el mejor de los casos) o de putas (en la mayoría).
* * *
Nota: Por lo general, suelo escribir primero y luego busco una imagen que más o menos se ajuste al texto. En este caso, y lo confieso sin ningún pudor, hice una excepción: necesitaba un texto para justificar una imagen (creo que todo vale, con tal de expresarnos y exorcizar los fantasmas del pasado).

10 comentarios:

Natàlia Tàrraco dijo...

De "fantasma" nada, así se empieza los lunes con garbo, no te cortes Mercedes, a lo mejor te imito, pero en mi trabajo por mayoría somos mujeres, así que si se cuelga algo en las paredes, es un Adonis o más. Jejeje. Además, oh dioses, tenemos un profe de foto que está tanto o mejor que el que has puesto, 1m95, 40 añitos recién hechos, la tiraaaaaa de alumnas tiene el mozo, y no sé que hace en el laboratorio, luz roja, ainsss.
Besoooo divertidos y alegres.

Gracias por piropo a mi nena,eres un cielo.

Paseo por las nubes y por el alambre dijo...

Nátali, qué garbo tienes..., je, je. Felicidades por ese Adonis en plantilla, no abundan las motivaciones laborales en otras parcelas. Al menos, que la semana nos motive, aunque sea de escaparate.
besillos de lunes lunero.

Neogeminis dijo...

Aplaudo tu coraje y tu fuerza reivindicatoria!...qué buena manera de mandarlos a donde merecían usando sus propias armas!...te felicito!

Un abrazo.

Mercedes Ridocci dijo...

Bueno, hay que reconocer que la imagen te dio una buena inspiración. Claro que no es de extrañar, porque realmente el tío está para "hacerle un favor" (je, je)

Un besazo

Manuel dijo...

jajajajja, muy bien hecho, solo queda felicitarte por la iniciativa tan original en el contexto en que por lo que cuentas lo hicistes.
Nada, nada, que cada palo aguante su vela, jajajajajja
un beso

Paseo por las nubes y por el alambre dijo...

Neo
Desde luego que con sus propias armas, a veces, es la única manera.
Besos.

Mercedes
No te creas que la inspiración viene así de fácil, aunque a veces sólo hay que buscar en la memoria y ¡zas! siempre aparece un marquito en el que insertar una fotito.
Besos.

Manuel

Como yo digo, a mí que no me den pistas que meto quinta (por lo menos). Qué porras..., je, je.
Besos.

maria jose moreno dijo...

Dios mio Mercedes, es que esa imagen es de lo mas sugerente. Bueno a mi ya me has alegrado el dia y eso que hoy es largo y duro, pero ese culooooooooooooooo.
Gracias, ¡Ah! perfecta la reivindicación, me parece genial.
A ver si nos habalmos.
besos

Paseo por las nubes y por el alambre dijo...

¿Qué culo? Si yo puse la foto por las botas, je, je.
Me alegro de haberte alegrado el día, para eso estamos las amigas ¿no?
Sí, a ver si hablamos.
Besotes con botas, je, je.

Celia dijo...

Tu reivindicación es acertadísima.
Creo que ya de jovencita, apuntabas maneras.
Que no decaiga nuca tu tesón, y gracias por el deleite.
Besinos.

De cenizas dijo...

Demasiado recato veo.... ¡esas botas!
Toda la razón del mundo tienes.


besos