El dios de las pequeñas cosas

El dios de las pequeñas cosas

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Perdón imposible


Hay un libro de José Antonio Millán titulado: “Perdón, imposible”, donde el autor nos instruye sobre la importancia de los signos de puntuación; en este caso la coma, que situada en un lugar o en otro puede incluso salvar una vida. En resumen, la frase que da título al libro viene a decir que el Rey recibió un escrito sobre una sentencia de muerte que debía firmar y en la que se leía: “Perdón imposible, que cumpla su condena”. El monarca modificó el lugar de la coma antes de estampar su rúbrica, con lo que, al final, decía: “Perdón, imposible que cumpla su condena” y salvó al condenado.

Yo no voy a hablar de estas cuestiones gramaticales, pero sí de la palabra “perdón”, que utilizamos un poco a la ligera; a veces como una muletilla con la que nos atribuimos derechos que no tenemos; es el caso de las interrupciones.
A mí, las monjas, además de enseñarme a odiar al Espíritu Santo por chivato (ellas lo sabían todo sobre ti porque se lo decía el Espíritu Santo), también me enseñaron normas de educación; entre ellas, a no interrumpir a las personas. ¿Alguna vez estabas hablando con alguien –de forma personal o de trabajo- y ha llegado otro alguien con su: “Perdona, ¿me podrías decir…?”. La miras y se te queda cara de acelga escurrida... Pero qué perdona ni qué narices. ¿Usted qué piensa que con esa disculpa introductoria los demás tienen que dejarlo todo y atenderle? Pues no, oiga, espere su turno, que importantes somos todos.
El otro día, sin ir más lejos, en el pasillo del Centro donde trabajo, me estaban preguntando sobre las clases. Comentaba con mi interlocutor la variedad de cursos, horarios…, cuando entra una señora y se viene directa hacia nosotros: “Perdona, me podrías indicar…”. Me callo, la miro y pienso: si tu perdona vale tanto como para interrumpir a dos personas que hablan, mi perdón debe tener el valor de emitir una clara aseveración. Entonces dije: “Perdóneme usted a mí, porque hasta que no termine de hablar con esta persona no voy a poder atenderle”.
Y eso es lo que hay.

8 comentarios:

Ave Mundi Luminar dijo...

Justo y necesario recordatorio sobre los signos de puntuación que, como bien sabes, yo uso a modo de aspersor (donde caen caen) :).

Y si, completamente de acuerdo, ¿Perdón?... los cojones ! .. codazo a la boca y a esperar su turno jejeje.

/modo macarra desconectado :)

;-)

Ardilla Roja dijo...

Desde luego que si, una coma mal colocada cambia por completo el significado de una frase.

Y respecto a lo demás, también estoy de acuerdo contigo. Me voy a apuntar esa última frase para cuando llamen los pesados de turno con la intención de vender algo,
-"Perdone que le moleste, ¿me puede dedicar unos minutos?"- O sea, saben que están molestando y piensan que con el perdone delante les compraré algo. Me tienen aburrida y ahora les ha dado por llamar a la hora de comer.

No me gusta ser maleducada, así que antes de mandarlos a la porra les diré que me perdonen.

Si si, muy buen modo de quedarse a gusto sin perder las formas.

Un abrazo.

mar dijo...

Me confieso, yo alguna vez he utilizado la coletilla de "perdon pero...", puedo decir en mi defensa que ha sido cuando dos personas de la misma empresa estaban charlando de sus cosas (o eso imaginaba) y yo tenía mucha prisa.
Menos mal que nadie me dió tu magnífica respuesta porque hubiera desaparecido al momento de la verguenza, ¡ y les digo a mis hijos que no interrumpan cuando los demás hablan!, ya ves, consejos vendo que para mi no tengo.
¡Uf! menudo rapapolvos me acabo de echar yo solita al leer tu entrada.
Un beso de Mar

Mar dijo...

¡Qué asertividad! Me veo incapaz de hacer algo así. Quizás sea porque yo, sin darme cuenta, de verdad, interrumpo a veces a la gente con ese "perdón". Prisas, impaciencia, inconsciencia... Una compañera mía y buena amiga opina como tú y lo hemos hablado.
Yo creo que he de intentar ser más paciente (soy muy impaciente e impulsiva) pero, de verdad, no es que no respete la conversación de los otros o lo que estén haciendo.
Bueno, si alguna vez coincidimos, espero que perdones mi incotinencia.
Un abrazo.

Paseo por las nubes dijo...

Hola, Ave, Ardilla y las dos Mares. Lo confieso, siento una debilidad especial por vosotros (y me quedan un par de personas más ;)), por eso, a vosotros, no sólo os permito que me interrumpáis cuando sea ni donde sea, sino que os lo exijo.
Ea, como mis reglas las pongo yo, las excepciones, también.
Y eso es lo que hay.

Besotes con todas las interrupciones del mundo.

mar dijo...

Hola otra vez.
Como se que me perdonas la interrupción estoy aqui de nuevo para mostrarte una entrada sobre la importancia de la coma que hice hace tiempo y ayer se me olvidó.

Julio Cortázar escribía:
'La coma, esa puerta giratoria del pensamiento'
Lee y analiza la siguiente frase:

'Si el hombre supiera realmente el valor que tiene la mujer andaría en cuatro patas en su búsqueda'.

Si usted es mujer, con toda seguridad colocaría la coma después de la palabra mujer.

Si usted es varón, con toda seguridad colocaría la coma después de la palabra tiene.

No se si la conocias, pero a mi me parece que está fenomenal y por eso te la traigo
Un beso de Mar

Paseo por las nubes dijo...

Muy bueno, Mar. Esto es un buen ejemplo de que algo tan pequeñito y en apariencia insignificante como la coma, en el fondo es la que tiene todo el poder en la frase.
¡Cuidado con la coma!

Gracias por compartirlo; si descubres algo más, no dudes en volver por aquí.
Muchas gracias y mil besos.

tag dijo...

Muy buena respuesta, creia que le ibas a decir, Perdoneme usted si le digo que es de mala educación interrumpir.

Eso fué lo que yo le dije un dia a alguien igual de nerviosito.

(Luego me costó una bronca de mi jefe, pero me quedé tan a gusto)

Un besito