El dios de las pequeñas cosas

El dios de las pequeñas cosas

lunes, 27 de septiembre de 2010

Gloria, Pelayo y su tren


Para aquellos que todavía disfrutan con los cuentos. Y en especial, para los niños de Vivi.


Había una vez un tren de madera que vivía en el escaparate de una juguetería.

El tren estaba formado por la locomotora y tres vagones: uno azul, otro rojo y el tercero verde. Los vagones no tenían techo, pero la máquina que tiraba de ellos sí. Ésta era de color naranja, con ojitos redondos, una boquita de luna y una nariz de payaso muy chula. Todos los días, cuando el dueño de la tienda levantaba las persianas, el tren soñaba que alguna niña o algún niño entraba en la tienda y se lo llevaba a su casa. Pero no, allí lo que más se vendía eran patines, bicicletas y balones de fútbol. Qué pena, pensaba el tren, conmigo se lo pasarían estupendamente tirando de la cuerda y paseando a los viajeros. Y el tren se quedaba muy triste detrás del cristal, mientras imaginaba cómo sería el mundo ahí fuera y la de amigos a los que podría llevar de viaje en sus vagones.

5 comentarios:

De cenizas dijo...

Hay trenes que "El Ave" dejó tristes y solos con el único consuelo de la memoria, como...


besos

Ardilla Roja dijo...

Hola Merce:

No por correr mucho se disfruta más del viaje.

Leí este cuento en el Desván y disfruté como una niña.

Un abrazo sin prisas

Mercedes Ridocci dijo...

He leído tu cuento.
Es precioso, te sumerge en un mundo de humanidad y fantasía impresionante.
Me ha encantado cuando unen los dos trenes, el de "verdad" y el de "mentira".
Mis mas sinceras felicitaciones.
Un abrazo

maria jose moreno dijo...

Me courre como a Ardilla, lo ley y me encantó y lo he vuelto a leer y si cabe me gusta mas. ¡Qué arte tienes mi niña!
Un besazo

mar dijo...

Hola Mercedes.
Precioso cuento, lo he disfrutado como si fuera una niña (a lo mejor es que todavía muchas veces lo soy)
Se te da de maravilla el mundo infantil.
Un beso de Mar