El dios de las pequeñas cosas

El dios de las pequeñas cosas

sábado, 21 de agosto de 2010

Mordiendo el lápiz...

Se llama Asia, cursa 3º de ESO, y hoy es su cumpleaños (15). Con quince años, yo ya tenía novio; bueno, salía a escondidas con un chico que me daba la mano, y eso ya era tener novio. Recuerdo que se llamaba Prudencio; me regaló un anillo de hojalata precioso (¿dónde andará…?).

Asia y yo, nos vemos a diario: una hora, de lunes a viernes. Antes de que llegue, ya tengo preparada la calculadora, los ejercicios y el tema del día: ahora, andamos con las potencias. Asía dice que no le gustan las ´mate´; pero no es cierto. Lo que ocurre es que todavía no aprendió a jugar con los números, hacer piruetas con los exponentes negativos, encontrar valores para la “x”, merendarse los paréntesis y mantener erguida la espalda.
-Tienes que sentarte recta, mirar el problema desde arriba, con elegancia. Tomarte unos minutos antes de buscar la solución; deja que los números te guíen, que te digan lo que quieren. Los números hablan y debemos escucharlos. (Asía me mira, sonríe; mordisquea el lápiz, piensa, suspira..., y vuelve los ojos al cuaderno). Este “2” dice que quiere multiplicar todo lo que hay en el paréntesis (prosigo). El paréntesis dice que, primero, necesita que eleves al cuadrado su contenido. Y el quebrado se queja, porque quiere ser entero (como los demás). Vamos a utilizar las herramientas que tenemos para resolver este ejercicio, y que los números se sientan a gustito. ¿Te parece? Pues venga… Afila el lápiz, que esto está ´chupao´.

Yo no sé si Asia conseguirá aprobar las ´mate´ en septiembre, pero lo que sí intentaremos es que pierda el miedo a los números; que aprenda a escucharlos, a jugar con ellos; que descubra su magia… Los números, si los tratamos bien, siempre nos dan una solución (los números son muy agradecidos...).
Estaba pensando… Cuántos años hace que yo tenía quince años, me recostaba en la mesa para hacer los ejercicios y no dejaba que los números me hablaran; prefería ocupar mi mente pensando en ese chico que me daba la mano y se llamaba Prudencio... ¿Dónde andará…?
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Aquí, una de las canciones que más me gustan (acabo de encontrarla en internet y no quiero perderla...).


3 comentarios:

Susana dijo...

Uff... a mí nunca se me dieron bien los números, pero no tengo excusa porque no había ningún chico que me rondara en mi época escolar, ni que me cogiera la mano...jejeje. Hoy los dichosos números siguen dándome un gran respeto (por no llamarle miedo...) y eso que terminé tirando por la rama de ciencias y estuve rodeada de ellos durante años!!

Un placer leerte, guapísima

Un besito.

Neogeminis dijo...

jjejeje a la hora de dar consejos solemos olvidar las que también eran nuestras debilidades.
Buen finde.

De cenizas dijo...

Los números...¡son música! Y los recuerdos suenan en la paralelas de
Tales de Mileto.


besos