El dios de las pequeñas cosas

El dios de las pequeñas cosas

viernes, 23 de julio de 2010

Odie


Odie (del libro en proyecto: "El mundo de Aroa")

Me han regalado una “Nintendog” pequeñita. Tiene una pantalla donde aparece Odie, que es un perro que ladra y todo. Con el lápiz, pincho y le doy de comer, lo baño y le compro cosas. También le puedo poner música y sacarlo de paseo. Pero lo que más le gusta es jugar con la pelota. La pincho con el lápiz y la lanzo al fondo de la pantalla, y él va corriendo y me la trae en la boca. Entonces le doy una chuche de mentira, y mueve el rabito porque está contento.
También lo puedo llamar: acerco la boca a la pantalla y digo: “Odie, ven” y viene.

Esta mañana, después de tomarme el batido y los cereales, Odie y yo hemos jugado con el tubo de las pompas, que está muy chuli. Soplas en la pantalla por el agujerito y aparecen un montón de pompas de colores flotando; y Odie corre de un lado a otro para pillarlas. De pronto, la pantalla se ha puesto negra y me he quedado muy seria. Lo que pasa es que a mamá se le ha olvidado traerme el cargador a casa de la abuela y por eso no he podido despedirme de Odie ni arreglarle las flores que estaban “estrugias”. Y lo malo es que ahora no se enciende la “Nintendog” y seguro que Odie me estará buscando por ahí.

1 comentario:

De cenizas dijo...

Me has dejado con una sonrisa de oreja a oreja. ¡Corre a por el cargador!


besos