El dios de las pequeñas cosas

El dios de las pequeñas cosas

sábado, 24 de julio de 2010

Vendido...


Esta es una metáfora de algo que me acaban de contar. Y como a mí , en alguna ocasión, me ocurrió algo parecido, he buscado una forma de mezclarlo a la limón (o a la naranja, o con el zumo amargo de cualquier momento como este).


Vendido...

El asiento estaba reservado. Daba igual que fuera la hora o pasaran setenta minutos. Repito, el asiento estaba reservado. Nadie sabe lo que cuesta decir que sí, que te guarden sitio, que harás lo posible por llegar. ´Lo posible´, a veces, es lidiar con el trabajo, con el destino, con las tareas pendientes...; incluso con el tiempo (que nunca pone de su parte). Pero yo, si digo que voy a un sitio, siempre hago lo posible (o, en todo caso, aviso).
Me había limado las uñas y recortado el pelo (hace tanto que no me ocupaba de mí…). Me pasé el día buscando un bonito pañuelo para el cuello, y una buena sonrisa para el rostro; te había comprado un regalo y preparado una historia, de las que te gustan.
Faltan más de cinco horas para que empiece ´la función´ y tú no has querido esperar, de manera que vendiste mi reserva al mejor postor. Y ahora que he conseguido colocar todo en su sitio para poder colocarme en el mío, me dices que no hay sitio; que has vendido mi asiento. Y se me queda la cara de noche, y la noche vacía. Pero no importa, yo nunca te he necesitado para llenar mis días. De manera que, no he tenido más remedio que vender yo también eso que tuve contigo.

2 comentarios:

Susana dijo...

Gloria bendita da pasar por tu blog y empaparse de tus mezclas de naranajalimón. No tengo ahora todo el tiempo que quisiera para visitarte y no precisamente porque esté de vacaciones, sino más bien todo lo contrario, pero me asomo siempre que puedo. Que lo sepas.

Por cierto que hoy que tenía más tiempo, me he puesto a "pitufear" pos los rinconcitos de tu casa y he reparado en esa foto preciosa en la que estás con ese cachorrito humano: qué dulzura...

Un besote muy fuerte.

Paseo por las nubes dijo...

Hola, Susi:
La verdad es que me gusta mezclar la naranja con el limón (premio naranja, premio limón: cosas buenas y cosas menos buenas..., como la vida misma.
Unas veces, le otorgo a la gente el premio naranja y otras, el premio limón. Según se porten, je, je.
Mi cachorrilo va a cumplir cuatro años en septiembre (casi nada...).
Oye, un placer encontrarte por aquí. Ya sabes que tú siempre eres bien recibida, vengas cuando vengas.
Besotes, guapa.