El dios de las pequeñas cosas

El dios de las pequeñas cosas

viernes, 21 de diciembre de 2012

La vida es bella (o la imaginación es lo que cuenta)...

Como dicen que quejarse es de mal gusto (y, además, no quedaría bien), para que no te salga úlcera de estómago, le das la vuelta y, en vez de contar lo que no te gustó del asunto, te inventas lo que te hubiera gustado que ocurriera. Así de sencillo...
(si al final, la imaginación es lo que cuenta...).

Concurso de Cuentos de Navidad: “Joana Latorre”

Estuvimos en la entrega de premios. Habían participado más de trescientos niños y niñas de los distintos colegios de la localidad. Nos citaron a las cinco de la tarde en el salón de actos de la Casa de la Cultura. Arriba, en el escenario, una gran mesa con todos los premios y regalos. Ya que también nos visitó el hada de los cuentos, las autoridades y el jurado ocuparon unos asientos en el propio escenario para que no estuvieran tanto rato de pie. Todo resultó muy ameno. Se nombraron los finalistas y ganadores de cada colegio, y el resto de diplomas se entregó a los representantes de los centros para que se repartieran en clase. La entrega de premios se combinó con la lectura de algunos cuentos premiados, cuyas historias, sin duda, eran las auténticas protagonistas. De esa forma, pudimos admirar el precioso trabajo de algunos niños y algunas niñas que habían participado en el concurso. Tuvimos historias entrañables, como la que recibió el primer premio del ciclo de Primaria, titulada: “El reloj, la bufanda y la navidad”; donde su autora, Aroa (mi nieta) una niña de seis años, nos cuenta que había una vez un reloj de pared que vivía en una estación y se lo pasaba muy bien charlando con los trenes. Pero, claro, llegó navidad y como hacía mucho frío, el reloj se resfrió: achiss, achiss, achiss. Olvidada en un banco de la estación, se había quedado una bufanda de color pollito que también estaba sola y por eso se puso a hablar con el reloj. Al final, se hicieron amigos y la bufanda lo abrazó, de manera que el reloj se curó del resfriado. Y así fue como aquel año, por navidad, el reloj de la estación tuvo una amiga muy chuli que se llamaba bufanda. FIN

Como he dicho, Aroa obtuvo el primer premio consistente en: diploma de finalista y libro Anaya (como el resto), más, diploma de ganadora, junto con un lote de libros (los mejores cuentos e historias del momento para su edad), un maletín reciclado, una lupa para buscar tesoros e historias y un globo del mundo con luz (nada de lápices de colores, ni blog de dibujo, más propios de un certamen de pintura). Además, le dieron entradas para el Mariposario y para el delfinario de Selwo Marina. Pedazo de premio...
¡Enhorabuena, Aroa!

Pues, nada, que así da gusto; por eso, el año que viene, más.

6 comentarios:

Rive Gauche dijo...

Feliz Navidad te deseo, que llegue el 2013, cargado de ilusiones y bienestar para ti y para tu familia. Un abrazo

MAR SOLANA dijo...

¡Biiieeeen, Aroa! :D ¡¡Enhorabuenaaa, súper peque!!!

Ya sabes, Merce, lo que dice el refrán: "De casta le viene al galgo"... Los genes de la imaginación se transmiten... :) Ya apunta maneras esta chiquitaja, jejeje...

Te dejo unas luminosas olitas de Paz y Amor. Feliz Nacimiento, amiga. Que en el 2013 sigas mirando la cara buena de la moneda (yo he comenzado a hacerlo... quejarme me desgasta...)

tag dijo...

¡Enhorabuena!
Me imagino la ilusión que le habrá hecho a Aroa ese premio, lo contenta que estará y lo orgullosa que estará su abuela Mercedes.

Como dice Mar Solana, la chiquilla lleva en los genes el alma de escritora y ademas con mucha imaginación.
Muy bonito el cuento.

Besitos y Felices Fiestas

Paseo por las nubes dijo...

Hola, Rive, Mar, Tere. Muchísimas gracias por vuestro mensaje. La verdad es que estoy que no quepo en mí. Primer premio de cuento con seis años es todo un currículum ¿no?, jajajja. Mereció la pena esperar tres horas y media en el salón de actos, a reventar de gente, con el revuelo y el griterío, el cansancio,la lista de nombres y diplomas interminables, los niños y las niñas pululando por los pasillos, junto al escenario... Y la cara de Aroa cuando se escuchó su nombre por los altavoces, anunciando que era el primer premio. Jo, todavía me emociono, je, je

En fin, imaginación ya sabemos que ha heredado, el resto hay que trabajarlo. Esperemos que le guste el camino de la escritura y nunca deje de contarnos historias.
Besos y que tengáis unas Felices Fiestas.
GRACIAS.

maria jose Moreno dijo...

De tal palo tal astilla. Se ve que las creatividad le ha llegado de pleno bien por genética o por aprendizaje de una abuela que cuenta unas historias preciosas. Felicidades a Aroa y a la orgullosa abuela. Un beso y Felices fiestas

Paseo por las nubes dijo...

Hola, paisana. Muchas gracias por esas palabras tan preciosas que me has dedicado. Bueno, sí, confieso que cuando Aroa y yo estamos juntas nos dedicamos a contar historias. Hace poco ella se inventó una de una lenteja que se escapaba del plato y su padre, el pan, salió a buscarla, ja, ja. Me reí mucho con eso. Sin duda, el mejor regalo que yo creo que le puedo ofrecer a la niña es ese, fomentar su imaginación y ayudarle a crear historias; si lo miramos bien, la vida se compone de eso, de historias e imaginación (aunque cueste descubrirlo, je, je,).

Besos de cuento, y Felices Fiestas, guapa.