El dios de las pequeñas cosas

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miércoles, 11 de julio de 2012

Mi paloma de sombras

La abuela sabe unos trucos muy chulis.

Ahora es verano y podemos ir a tomar refresquitos o lo que queramos por la noche. También estuvimos en el parque, que lo cierran más tarde. Al volver, pasamos por una pared y vimos nuestras sombras. Entonces, la abuela dijo que haríamos un juego de magia. Soltó la mochila y las flores que traíamos, me cogió las manos y me enseñó a formar una paloma. “¡Guaaaaaaau! Es verdad, parece una paloma”. Mientras yo hacía la magia, las personas se paraban a verme y daban aplausos de que les gustaba el teatro. También había niños y un hombre con su perro que se puso a ladrar, porque los perros no saben dar palmas. Al rato, nos despedimos de la gente y nos fuimos. Yo no quería soltar los dedos de paloma, por eso iba todo el rato así, sin parar. Cuando llegamos a casa me miré en el espejo, aunque ya no estaba la paloma, sólo los dedos.

Otro día, en la calle, haremos magia: buscaremos una pared y la abuela me enseñará a formar otros animales que parece un cine, para que la gente los vea.


Aquí la niña de sombras tiene alas en la espalda




La abuela, la paloma y yo.




4 comentarios:

MAR SOLANA dijo...

Que cosas tan bonitas compartes con nosotros, Merce :)

Dile a Aroa que es verdad, ¡tiene una paloma preciosa entre sus manitas!

Además de preciosos animalitos, Aroa tiene algo mágico, muy mágico: UNA ABUELA COMO LA COPA DE UN PINO :)

¡Muack!

Paseo por las nubes dijo...

Jajajajjaja. Gracias, Mar. Sabes que aprecio mucho tus palabras. Sé que disfrutas con este mundillo de Aroa que vamos construyendo poquito a poco, sin prisas, buscando las mejores cosillas de la vida.

Besos de paloma mensajera.

De cenizas dijo...

Luz, sombras, una niña y una abuela: pura magia.


besos

Neogéminis dijo...

Me encantaron las sombras!...preciosas!