El dios de las pequeñas cosas

El dios de las pequeñas cosas

domingo, 8 de enero de 2012

¿Una historia de amor?...

Margarita, mi librera favorita, me pide que escriba una novela de amor. Uff. Me viene un poco grande el argumento. Yo creo que para escribir una novela de amor, por lo menos, hay que estar enamorada ¿no? Pues ahí es donde la pinchamos...
Mientras tanto, le voy a dejar aquí algo que igual le gusta.
Va por ti, Margarita.

Como los patos

Acabo de ver una pareja de patos en la piscina de mi urbanización. Está lloviendo, pero a ellos les da lo mismo (son patos). Sé quién es él y quién es ella por la forma de moverse en el agua. Ella va… y viene… con ese aire delicado y altivo que la hace imprescindible a los ojos de su pato. Él la mira extasiado desde su rincón de placidez, introduce la cabeza en el agua y sacude las alas. Ahora la busca..., como si comprendiera que debe hacerlo.
Habrán venido volando a su rinconcito privado en los días de lluvia.
Cómo me gustaría que una mañana el mundo se hiciera lago en alguna parte. Un lago secreto y olvidado donde nadie nos encuentre. Nadar contigo sin memoria, bajo la lluvia, como los patos.



2 comentarios:

Marinel dijo...

Pues te ha quedado genial,sensibilísimo e impregnado de ternura.
Para no estar enamorada!
A tu librera la habrás dejado contenta seguro.
Besos.

Paseos por el alambre dijo...

Gracias, Marinel. Espero que a mi librera le haya gustado tanto como a ti (ya le preguntaré).
Muchos besos