El dios de las pequeñas cosas

El dios de las pequeñas cosas

domingo, 21 de agosto de 2011

Hasta siempre, Minervina




A Minervina la conocí en una tertulia literaria formada por un exquisito equipo de lectores, entre los que se encontraba también su marido, José Manuel, al que percibí como una persona sana, risueña y con una visión práctica y amable de la vida y de las cosas. Ella, Minervina, acogedora, entrañable, sencilla, inteligente y muy buena conversadora. Su voz, acaramelada, al mezclarse con su perfecta pronunciación y el tono suave en el que hablaba, conseguía un efecto único, sereno y envolvente.
Todavía recuerdo su magnífico y profundo análisis sobre el asesino psicópata del libro “No es país para viejos”,donde Minervina expuso con total maestría la carencia de vínculos que padece el personaje, y los estragos que produce el desarraigo familiar y social en las personas. No en vano, Minervina, además de buena lectora y comentarista, era Jefa del Departamento Unidad de Salud Mental, de Málaga. Tanto ella como su marido José Manuel, médico de profesión, han sido dos de las personas más sorprendentes, sencillas y humanas que he conocido nunca.

Minervina, además, me recomendó dos libros: "Mujeres que corren con los lobos", de Pinkola; y "El acoso moral" de Marie France Hirigoyen; auténticas joyas de lectura.

Hace poco, estuvimos cenado con José Manuel en un sitio mágico, donde, acompañado de amigos y conocidos de la pareja, quiso brindar a su mujer una especie de homenaje, de esos que se te quedan en la memoria como una dulce caricia o como un bonito cuento de amor. En la terraza del restaurante “La celosía”, no faltaron los rincones iluminados, los cojines ´hippie´, las diapositivas con las mejores miradas de Minervina, los poemas, las rosas y las risas. Todo un regalo para ella, que, como dijo alguien, le habría gustado.

Al final de la noche, José Manuel, nos habló de él, de ella, de su hija, Jimena (a la que seguro que su madre, con su ejemplo, ha dejado un sólido y nítido camino a imitar). Y fue que, al escuchar esas palabras de José Manuel, extraídas del fondo de su corazón quebrado, me inspiró este poema que, con su permiso, incluyo aquí con todo mi respeto y admiración hacia esa persona enorme y cálida que fue Minervina.

Descanse en paz.

Yo existía

Levanta los ojos y nos mira sin vernos,

mientras sostiene una copa de vino entre los dedos.

Su voz es ausencia, mansedumbre y abandono.

El silencio espera, ahoga, araña los recuerdos.

Mejor romperlo,

aunque sea apuntando al vacío,

sumergido en océanos de sombras.

Por fin nos habla…

Él dice:

“Yo existía.

A través de sus ojos yo existía.

Se fue…

Se apagó como el brillo suave de la escarcha,

como la hoguera bajo la inocente y mansa lluvia…

Ella se fue… No hay dolor en su recuerdo,

pero yo me pregunto ahora:

¿qué va a ser de todo lo que ella veía en mí?

13 comentarios:

San dijo...

Unas palabras nacidas desde el mismo corazón, un precioso recuerdo para una amiga.
Un beso.

Paseo por las nubes y por el alambre dijo...

Pues sí, Sam, una de esas personas que la vida pone a tu alcance y que será difícil de olvidar.
Muchas gracias por tus palabras.
Un abrazo.

Ave Mundi Luminar dijo...

Profundamente conmovedor...

Paseo por las nubes y por el alambre dijo...

Gracias, Ave, encantada de volver a recibirte en mi blog.
Un abrazo.

Marinel dijo...

Buf,qué emocionante todo.
Me ha conmovido hasta las lágrimas,de verdad.
Un beso.

Paseo por las nubes y por el alambre dijo...

Pues sí, Marinel, la verdad es que resulta conmovedor, sobre todo porque José Manuel, su marido, nos contó cómo se conocieron y esas cosas, pero llegó un momento en el que le ahogaban las lágrimas y el silencio esperaba..., y fue cuando dijo la última frase que añado al poema y que se me clavó dentro.
Un abrazo y muchas gracias por tu presencia.

Rochitas dijo...

Qué va a hacer de todo lo que ven en nosotros, que no dejan de ser creaciones individuales de ese otro que tal vez perciba en nosotros un conjunto de prototipos estereotipados. Y propios. Vale decr ajenos.
Meritorio que haya exteriorizado un homenaje. Elección poco común y que tal vez lo ayude a trascender el dolor.

Que sería de nosotros si dejan de soñarnos.

Paseo por las nubes y por el alambre dijo...

Gracias, Rochitas. Cierto, qué será de nosotros si dejan de soñarnos; muy buena frase.
Un cálido abrazo.

Neogeminis dijo...

Muy emotiva manera de despedir a alguien que sin dudas marcó en su camino la vida de sus afectos.
Las personas buenas no se van del todo...


Un abrazo.

Escribir es seducir dijo...

RECORDAR DE ESA MANERA A ALGUIEN QUE QUISIMOS TANTO Y QUE SEGUIMOS QUERIENDO AUNQUE NO ESTÉ FÍSICAMENTE ES MARAVILLOSO.
CREO CON CERTEZA QUE LOS POEMAS SUBEN AL CIELO Y LLEGAN A LAS PERSONAS INDICADAS

MUY BONITO
FUERZA

SALUDOS

Paseo por las nubes y por el alambre dijo...

Neo, como siempre, gracias por estar aquí.
un abrazo.


Escribir es seducir,lo que yo quisiera es que la tristeza de su marido llegara al cielo para que su mujer la acogiera entre sus brazos.
Un abrazo y gracias por tus palabras

maria jose moreno dijo...

Maravillosa despedida en prosa y verso que encierra el dolor de tu corazón por tan dolorosa perdida.
Un beso guapisima

Paula Berenguer dijo...

Fui su paciente durante no mucho tiempo, pero nunca olvidaré sus palabras que, sin duda, me ayudaron.