El dios de las pequeñas cosas

El dios de las pequeñas cosas

jueves, 17 de febrero de 2011

Esta soy yo...


... Conozco a gente previsible. Personas que actúan siguiendo un patrón uniforme y ordenado. En cambio, otras nos manejamos fatal en todos los campos de la vida. Yo, por ejemplo, sería incapaz de trazarme una cuadrícula y saltar de casillero en casillero sin salirme, sin retroceder, sin pisar líneas, sin avanzar a saltos o a vueltas de campana. Para mí, los mapas no cuentan. Si visito una ciudad nueva y me pierdo, pregunto, o mojo el dedo en saliva y lo levanto: “Es por allí”. Ya sé que resulta nefasta esta forma de proceder, pero a mí me va bien. Me va bien porque no me importa equivocarme o perderme: ya me encontraré o me encontrarán otros, que la vida no es tan amplia como para perderse mucho tiempo. Tampoco me importa quedarme en blanco si me sorprenden sin maquillaje o con el pensamiento revuelto.

... Anoche, por ejemplo, mientras me secaba el pelo, extraje algunos mechones y les metí la tijera, de manera que no todos tuvieran la misma longitud, necesito dar juego a mi cabeza para que me siga. Así soy yo: un desorden dentro de mi orden. Por otro lado, eso sí, me gusta desprenderme de lo que no sirve, de lo que ocupa espacio sin un sentido o una utilidad. Y con estas, en el trabajo, entré al archivo, ¡qué peligro! Cuatro bolsas de papeles amarillos y cajas con documentación obsoleta pasaron por la destructora. Amén de repartir entre los distintos departamentos el material correspondiente que se acumulaba allí. Lo dejé todo de dulce. Luego, adorné con flores la oficina, desenmarañé los cables de los ordenadores y coloqué etiquetas en las bandejas; menos mal que la administrativa y mi jefe valoran mis iniciativas, porque eso sí, a iniciativa no hay quien me gane. Siempre estoy inventando. Me gusta mover las cosas de sitio, probar nuevos enfoques, ventilar la monotonía. Los pequeños detalles me parecen importantes y nunca los olvido. Cuando trabajaba en el museo y se celebraba rueda de prensa, allí, presidiendo uno de los rincones, aparecía el enorme jarrón de cristal con hojas de distinto tamaño y colorido, procedentes de los árboles cercanos (no sé por qué los ramos siempre tienen que ser de flores; a mí me encantan las hojas). Incluso, una vez, alguien preguntó de dónde sacábamos esos ramos tan originales, je, je.
...
... Sí, lo confieso, no soy una persona previsible: me gusta experimentar, desatar nudos de tiempo, mezclar formas y colores, probar, equivocarme, pisar la línea y saltar desde el quinto escalón (aunque me haga un chichón). No soy una persona previsible, lo confieso. Actúo en base a lo que siento, a lo que me parece justo, a lo que intuyo que me gustará, y en ello se basa mi aventura diaria; aunque, a veces, como hoy, salga un post de revoltijo como este.
...
Mercedes Martín Alfaya


7 comentarios:

Ave Mundi Luminar dijo...

'mmmmmmmm'

¿Ves?, las onomatopeyas no quedan del todo bien :)

Para que luego digan que no hay perfección en el caos... por mucho que éste, no deje de ser una ficción fruto de nuestra poca capacidad de análisis... :)

Besos aleatorios.

Paseo por las nubes y por el alambre dijo...

¡Mmmmmmmm! El airecillo que me faltaba para seguir navegando en mi caos a toda vela.
Hoy, me pintaré los ojos de verde butano.
Gracias.

Escribir es seducir dijo...

SI ESA SOS Y ASÍ TE ACEPTAS, ES UN LOGRO QUE NO TODOS TIENEN LA SUERTE DE OBTENER ME PARECE FABULOSO QUE EN TU DESORDEN TENGAS ORDEN, COMO YO JAJAJA AUNQUE A VECES ME CUESTA ENCONTRAR ALGUNAS COSAS

LINDO BLOG

SALUDOS

San dijo...

Me ha gustado pasear por tus nubes, con tu desorden ordenado, con ese caos aceptado y ese encontrarte o que me encuenteren.
Felicidades un beso.

Celia dijo...

Me gusta mucho como escribes, amiguina, por tierra o por aire, las palabras se hilan para ti, perfectamente.
Es bueno eso de ser imprevisible, así, nadie sabe por donde vas a aterrizar.
Besinos.

Neogeminis dijo...

Cada quien con su propio estilo, intenta sobrevivir lo mejor que puede!...soy de improvisar, poco afecta a continuar siempre con lo previsible!


Abrazos.

Paseo por las nubes y por el alambre dijo...

Hola Escribir:
No te preocupes si no encuentras algo dentro de tu caos, seguro que no te era imprescindible.
Muchos besos.

Sam, siempre queda esa posibilidad de que nos encuentren si nos perdemos. Atrévete a perderte.
Besotes.

Celia, muchas gracias por tus palabras. No te creas, a veces, el hilo también se me rompe, como a todo el mundo. Lo importante es atreverse a coser, aunque sea con alfileres, y a mí, "la costura" me gusta.
Besikos, guapa.

Neo, ser imprevisible conlleva un aliciente, sobre todo para uno mismo.
Besotes.