El dios de las pequeñas cosas

El dios de las pequeñas cosas

sábado, 1 de enero de 2011

Permitidme tutearos, imbéciles


A esto le llamo yo afilar el lápiz; escribir a pecho descubierto, con las botas al hombro (y con dos cojo..., vaya).

* * *

Publicado por Arturo Pérez-Reverte el 23/12/2007 en la revista digital XLSemanal.

Cuadrilla de golfos apandadores, unos y otros. Refraneros casticistas analfabetos de la derecha. Demagogos iletrados de la izquierda. Presidente de este Gobierno. Ex presidente del otro. Jefe de la patética oposición. Secretarios generales de partidos nacionales o de partidos autonómicos. Ministros y ex ministros –aquí matizaré ministros y ministras– de Educación y Cultura. Consejeros varios. Etcétera. No quiero que acabe el mes sin mentaros –el tuteo es deliberado– a la madre. Y me refiero a la madre de todos cuantos habéis tenido en vuestras manos infames la enseñanza pública en los últimos veinte o treinta años. De cuantos hacéis posible que este autocomplaciente país de mierda sea un país de más mierda todavía. De vosotros, torpes irresponsables, que extirpasteis de las aulas el latín, el griego, la Historia, la Literatura, la Geografía, el análisis inteligente, la capacidad de leer y por tanto de comprender el mundo, ciencias incluidas. De quienes, por incompetencia y desvergüenza, sois culpables de que España figure entre los países más incultos de Europa, nuestros jóvenes carezcan de comprensión lectora, los colegios privados se distancien cada vez más de los públicos en calidad de enseñanza, y los alumnos estén por debajo de la media en todas las materias evaluadas.

Pero lo peor no es eso. Lo que me hace hervir la sangre es vuestra arrogante impunidad, vuestra ausencia de autocrítica y vuestra cateta contumacia. Aquí, como de costumbre, nadie asume la culpa de nada. Hace menos de un mes, al publicarse los desoladores datos del informe Pisa 2006, a los meapilas del Pepé les faltó tiempo para echar la culpa de todo a la Logse de Maravall y Solana –que, es cierto, deberían ser ahorcados tras un juicio de Nuremberg cultural–, pasando por alto que durante dos legislaturas, o sea, ocho años de posterior gobierno, el amigo Ansar y sus secuaces se estuvieron tocando literalmente la flor en materia de Educación, destrozando la enseñanza pública en beneficio de la privada y permitiendo, a cambio de pasteleo electoral, que cada cacique de pueblo hiciera su negocio en diecisiete sistemas educativos distintos, ajenos unos a otros, con efectos devastadores en el País Vasco y Cataluña. Y en cuanto al Pesoe que ahora nos conduce a la Arcadia feliz, ahí están las reacciones oficiales, con una consejera de Educación de la Junta de Andalucía, por ejemplo, que tras veinte años de gobierno ininterrumpido en su feudo, donde la cultura roza el subdesarrollo, tiene la desfachatez de cargarle el muerto al «retraso histórico». O una ministra de Educación, la señora Cabrera, capaz de afirmar impávida que los datos están fuera de contexto, que los alumnos españoles funcionan de maravilla, que «el sistema educativo español no sólo lo hace bien, sino que lo hace muy bien» y que éste no ha fracasado porque «es capaz de responder a los retos que tiene la sociedad», entre ellos el de que «los jóvenes tienen su propio lenguaje: el chat y el sms». Con dos cojones.

Pero lo mejor ha sido lo tuyo, presidente –recuérdame que te lo comente la próxima vez que vayas a hacerte una foto a la Real Academia Española–. Deslumbrante, lo juro, eso de que «lo que más determina la educación de cada generación es la educación de sus padres», aunque tampoco estuvo mal lo de «hemos tenido muchas generaciones en España con un bajo rendimiento educativo, fruto del país que tenemos». Dicho de otro modo, lumbrera: que después de dos mil años de Hispania grecorromana, de Quintiliano a Miguel Delibes pasando por Cervantes, Quevedo, Galdós, Clarín o Machado, la gente buena, la culta, la preparada, la que por fin va a sacar a España del hoyo, vendrá en los próximos años, al fin, gracias a futuros padres felizmente formados por tus ministros y ministras, tus Loes, tus educaciones para la ciudadanía, tu género y génera, tus pedagogos cantamañanas, tu falta de autoridad en las aulas, tu igualitarismo escolar en la mediocridad y falta de incentivo al esfuerzo, tus universitarios apáticos y tus alumnos de cuatro suspensos y tira p’alante. Pues la culpa de que ahora la cosa ande chunga, la causa de tanto disparate, descoordinación, confusión y agrafía, no la tenéis los políticos culturalmente planos. Niet. La tiene el bajo rendimiento educativo de Ortega y Gasset, Unamuno, Cajal, Menéndez Pidal, Manuel Seco, Julián Marías o Gregorio Salvador, o el de la gente que estudió bajo el franquismo: Juan Marsé, Muñoz Molina, Carmen Iglesias, José Manuel Sánchez Ron, Ignacio Bosque, Margarita Salas, Luis Mateo Díez, Álvaro Pombo, Francisco Rico y algunos otros analfabetos, padres o no, entre los que generacionalmente me incluyo.

Qué miedo me dais algunos, rediós. En serio. Cuánto más peligro tiene un imbécil que un malvado.

12 comentarios:

De cenizas dijo...

Es más interesante la estupidez humana que el conocimiento, porque el conocimiento tiene límites. Algo parecido dijo Einstein.
Malgré tout, Reverte ha dado últimamente in giro hacia la derecha nacionalista neofascista.... por lo menos preocupante. Y mira que he leído todo lo que ha escrito... su Capitán Alatriste me tenía prendado... Pero leí un artículo suyo recientemente...y le hice cruz y raya.


besos

Paseo por las nubes y por el alambre dijo...

Sí, no dejo de reconocer que se puede ser más sutil, y que no hay que leer todo lo que escribe alguien que nos ha dejado prendados alguna vez.
De todas formas, yo sólo destaco lo que me parece un hecho de valentía con la pluma. Ya que se gastan muchos folios y tinta en cursilerías, al menos que algo sirva para tirar de las orejas a los que tienen el poder.

Por cierto, aprovecho para decir que no pienso cumplir la Ley esa anti-tabaco. De manera que, le pese a quien le pese, voy a dejar de fumar.

besos sin humo.

De cenizas dijo...

Yo me adelanté hace ya.... 16 años. Y lo que me he ahorrado en dinero y salud...
La palabra prohibir.... no me ha gustado nunca... porque ¿dónde está el límite? ¿nos prohibirán pensar?

Mientras no los prohíban, besos

Neogeminis dijo...

A mí -desde lejos- me suena muy soberbio. Quizás tenga razón pero a la hora de repartir responsabilidades, qué fácil es echárselas todas a otros! jejeje

Un abrazo.

Paseo por las nubes y por el alambre dijo...

Cierto, Neo. Lo mismo estaba pensando yo cuando le daba a "publicar". Pero bueno, como aquí la gente lectora tiene buen criterio, cada cual sabrá tomarlo como le plazca.
Muchos besos,

De cenizas, como se le ocurra a alguien prohibir los besos, me hago un sello y lo estampo por todo mi blog (y por el de los vecinos), jjajajja.

Besos "overbooking"

Mar dijo...

La verdad es que me he quedado con la boca tan abierta que... ¡menos mal que no hay moscas en esta época del año!
¡Joder, el Reverte! No he leído nada de él, pues el género de sus novelas no me atrae (el capitán A.)Desde luego "olé" sus santos cojones pero... aparte de cargarse a todo títere con cabeza... en positivo, ¿qué hace él? ¿Todo el problema de nuestros jóvenes está en el sistema educativo, en la LOGSE? Creo que no. ¿En la incapacidad de políticos de diestra y siniestra? Creo que no. Hay algo más, algo que está... no, tampoco son los padres... que no nos cuelguen más muertos, por favor... Tengo tres hijos, soy madre con formación universitaria y los tres son diferentes en cuanto a adquisición de conocimientos, bagaje cultural, e interés por saber. Mi hijo fruto de la Logse en Cataluña me da mil vueltas en conocimientos de lenguas y literatura. ¡Y de historia y de Geografía! Yo me dediqué a memorizar cuando estudiaba y no había Logse y todo se me ha olvidado.
Es un cúmulo de muchas cuestiones. Yo lo siento así, pero no soy lo suficientemente inteligente para verbalizarlo con la destreza de Reverte.
De todas maneras, en notas estaremos muy lejos de otros paises europeos, pero nuestra juventud (¡jo! ¡ya soy mayor! ¡ya hablo como mi padre!) no está tan lejos de otras en cuanto a ausencia de valores, falta de respeto y solidaridad, apatía, etc. Tengo alumnos de toda Europa y sé de lo que hablo.
Y me huele mal esa referencia a la falta de autoridad en las aulas (¡dale con la autoridad!)y ese juntar igualdad y medicocridad en la misma frase... ¿Y a qué viene esa mención especial del País Vasco y Cataluña? ¿Acaso el señor Reverte tiene algo en contra de la enseñanza del catalán y el vasco?
Por último, una persona que critica lo que critica y reclama lo que reclama, no debería mencionar a la madre de nadie.
Gracias por el post. Da mucho para pensar y para decir. Y perdona el rollo.
un abrazo

Paseo por las nubes y por el alambre dijo...

Muy bien, Mar. Has expuesto una opinión razonada y clara de lo que te parece este post y las palabras de Reverte. Los periodistas, los buenos periodistas (creo yo) deberían dedicarse a destacar lo que se hace bien y "denunciar" todo aquello que se aparte del bien e interés común en este país, de manera que se garantice, al menos, que nuestro futuro y el de nuestros hijos se va a regir por unos criterios responsables, ofreciendo la posibilidad de que se aclare todo aquello que no nos queda claro.
Yo pienso que algunas veces hay que subir un poco el tono para que se nos escuche (y eso es lo que igual también ha pensado Reverte). Ya sabes que las buenas palabritas el vecino de arriba (por lo menos el mío) se las pasa por el forro de la camisa. En cambio, cuando ya me enciendo, subo, me pongo en jarra y le canto las cuarenta y mil, es cuando deja de hacer ruido a deshoras.

Besos y gracias por la intervención; no vamos a arreglar nada, pero al menos opinamos ¿no?

Manuel de Mágina dijo...

Creo que queda poco que añadir. Quizás, lo poco, sea que, todos, absolutamente todos, incluyendo al Sr. Pérez Reverte, tenemos un poquito de responsabilidad, siquiera sea por dejación. Cuando un problema es un verdadero problema es que es un problema de "toda" la sociedad, y junto a esa crítica, nada exagerada, que deja a cada uno en su lugar, hay que mirarse a sí mismos y echarse a uno la mierda (por poca) que le corresponda.

Paseo por las nubes y por el alambre dijo...

Amén, Manuel. Nada que objetar a tus palabras. Cierto, muy cierto. Aunque sean unos los que lleven las riendas, todos, absolutamente todos tenemos una responsabilidad para con nuestra sociedad y nuestra cultura; que cada cual se encargue de limpiar y mantener el trozo que le toca.

Por cierto, Manuel, muchas felicidades en el día de tu santo. Este día es muy especial para mí, porque todos los años lo celebrábamos en casa de mis padres, almorzando ternera con champiñones y zanahorias (que nos gustaba mucho) y acompañando a mi padre en su onomástica.
Lo dicho: Feliz día de tu santo.

mar dijo...

¡Uf! De la educación hablaría yo durante horas.
Suelo leer los artículos de Reverte en el Semanal, aunque las novelas no son muy de mi agrado los artículos me suelen gustar.
En este estoy completamente de acuerdo, creo que con la educación han dado un paso atrás, (sin meterme si es culpa del Pepé o de Pesoe) posiblemente sea culpa de todos, incluidos padres y profesores.
Tengo una hija universitaria y un hijo en secundaria y según yo lo veo hay carencias bastante graves en muchos temas, la historia brilla por su ausencia, la literatura no existe como tal y la geografía se basa mayoritariamente en el lugar en donde vives sin ver más allá de sus fronteras "políticas o imaginarias".
Los padres muchas veces nos conformamos con que pasen de curso aunque sea con cuatro (o con seis como he visto a alguno) sin preocuparnos de lo que realmente saben.
Nos peleamos por una educación en un idioma determinado (y que conste que no estoy en contra de ello) sin darnos cuenta de que nuestros hijos pueden terminar en cualquier otro punto geofráfico trabajando.
Creo que seguimos tratando a nuestros hijos como si fuesen niños durante demasiado tiempo, y posiblemente muchos padres nos hemos vuelto tan egoistas que no tenemos tiempo de inculcarles lo bonito que es aprender cosas nuevas, en muchos colegios tampoco se preocupan por ello (aunque imagino que en otros sí).
Nos vamos tirando la pelota los unos a los otros cuando posiblemente la culpa sea de todos, sistema educativo, sociedad, padres, profesores..., pero no hacemos nada para remediarlo a parte de quejarnos.

Por cierto, yo cumpliré la ley anti-tabaco hasta después de Reyes y después espero dejar de fumar.

Besos a medio humillo

Paseo por las nubes y por el alambre dijo...

Mar, yo lo que sí te digo es que estudié en un colegio de monjas y me inflaban las notas para no perder la beca. De ahí que, hasta hace poco, incluso tenía hasta faltas de ortografía. Fue con mi esfuerzo y mis ganas como, poco a poco, fui corrigiendo todas esas carencias; aunque no sé si todavía me quedan.
En fin, que en todos los tiempos y lugares hubo esas mermas en la educación, lo que pasa es que nadie se atrevía a poner los puntos sobre las "íes".

Besos sin humillo (pero que conste que los que le pegan a la cerveza -que yo nunca he probado- también tendrían que moderar el consumo; sobre todo los que se ponen violentos; y los que no se privan de hacer el mal al vecino o al compañero de trabajo, que todos tenemos algún vicio, perseguido o no.

Manuel de Mágina dijo...

Muchísimas gracias,Mercedes. Era así, tal como tú lo cuentas de los tuyos, cuando mi padre estaba bien y mi abuelo vivía. Ambos era primogénitos y, desde generaciones, celebraban el primero de año que todos lo primogénitos varones de la familia nos llamáramos Manuel.

Un abrazo.

P.D.: Uno de mis platos preferidos es la ternera con zanahorias. ¡Uhmmm,qué rica!