El dios de las pequeñas cosas

El dios de las pequeñas cosas

viernes, 22 de octubre de 2010

Y con esta tontería, queda inaugurado el día



Acabo de abrir mis postigos con pestañas. Ahhhhg. Qué sueño...
Entre las ranuras de la persiana, se cuela el día: unos hilitos de luz que simulan pentagramas sin notas. Estiro los brazos y tecleo sobre ellos: “Do”, dolor de corazón; “Re”, recuerdo de un amor; “Mi”,mirar soñando al mar; “Fa”, que fácil es cantar…
La mañana huele a pájaros, sonrisas y café.
Una duchita y al “trapo”.Tengo que organizarme, concertar hora con la peluquera, atender el correo y pasar la aspiradora; sobre todo por las zonas de nostalgia, miedos y rencores. Hoy, terminaré de estudiar el tema cinco de la asignatura del primer cuatrimestre, haré la compra semanal en el supermercado, le daré otro repasito al texto de la contraportada de mi libro, antes de enviarlo al editor; guardaré la ropa de verano y me arreglaré las uñas. Dejo el ratito de lectura para la noche. También hay que descongelar la nevera, limpiar los azulejos de la cocina y hacer un poco de deporte (no solo con el trapo y la lejía). Ah, que no se me olvide, a ver si hablo con el Banco para que me bajen la cuota trimestral de mantenimiento de cuenta, que yo tengo mi nómina domiciliada; no te jo... Y todo esto antes de las tres de la tarde que entro al trabajo... Sí, creo que sí, que podré sola con todo (como me dice la gente; no sé si para animarme o para que no les pida ayuda...) :((

A la izquierda del cajón matinal, bajo la aspiradora y los guantes de faena, tengo las llaves de mis sueños: una de color pastel: con escalinata, invitados y guinda; otra de color violeta y forma de nube que no quiero perder; y la última, la llave maestra, con la que abro y cierro todas las puertas de mi vida.
Jope, me sienta bien este delantal de andar por casa. Aquí, en el bolsillo derecho, me guardo las llaves de colores, por si las necesito; y en el izquierdo un broche de perlitas y un plumero, nunca se sabe... Me marco un bailecito en el salón para entonar músculo y... ¡vamos al turrón! (como decía mi padre).
" ¡A por todas, ´Cenicienta´, que ya falta menos!” –le van susurrando inquietos los ratones y los gatos.



4 comentarios:

De cenizas dijo...

Vivir, ver, oír y sentir en colores... y todos los días serán un paseo por el arcoiris.


besos

Ave Mundi Luminar dijo...

La profunda belleza de lo cotidiano desvelada de la mano de tus palabras...

No hay mucho más, no se necesita mucho más, a pesar de las alucinaciones que a veces pintan los anhelos en el lienzo del corazón.

Genial, de verdad... genial.

Gracias.

Mercedes Ridocci dijo...

Muy lindo.
Tu fantasía no tiene límites.
Haces de lo cotidiano todo un mundo mágico.Me pareces una especie de hada.

Paseo por las nubes dijo...

Besos, Luis, Ave, Mercedes. Vosotros sí que sois duendes, hadas, príncipes y princesas(hay gente que no -je je, pero vosotros sí).
Besos desde mi palacio imaginario.