El dios de las pequeñas cosas

El dios de las pequeñas cosas

lunes, 17 de mayo de 2010

Segunda instrucción...


Segunda instrucción… (algo para mi...)

A veces, me encuentro con la nevera vacía… ¡Dios! Si no queda nada… ¿Qué pasó?...
Me gusta atender a los demás, que se sientan a gusto en mi casa… Les perfumo la vida, les estrujo los granos, les limpio la tristeza y les pellizco la nariz… Y a la hora de dormir… ¡Dios! Si no queda nada para mí…
Nota en la nevera: Por favor, baldas de abajo, no tocar (el resto, te lo puedes zampar).

3 comentarios:

Ardilla Roja dijo...

Ay... Tengo una guerra con mi nevera que no te imaginas.

En la puerta le puse la foto de una vaca pegada con un imán, para disuadirme de tocar nada.

Ahora estoy pensando en poner un cepo...

mar dijo...

Vaya, no sabía yo que me había perdido tantas cosas en este tiempo.
Muy buenas las instucciones, creo que yo también debo ponerme a hacer limpieza en breve, y dejar arriba lo que debe ir saliendo.
Y la frase de ayer es sencillamente genial.
Un beso de Mar

De cenizas dijo...

Tienes la nevera tan grande como el corazón... o al revés, que más da...



besos