El dios de las pequeñas cosas

El dios de las pequeñas cosas

lunes, 3 de mayo de 2010

Ahora lo comprendo...

Para todas las personas (hombres y mujeres) que necesitan afecto.

Estoy leyendo un libro que aclara las diferencias entre hombres y mujeres. Me está resultando muy útil. Hasta ahora no entendía muchos de los comportamientos masculinos (imagino que a ellos, los hombres, también les resultarán desconcertantes algunas de nuestras reacciones).
El libro es una pasada, divertido y con una narrativa amena que nos aclara bien estas diferencias interesantes entre los sexos para que podamos comprendernos mejor.
Te lo recomiendo.
Aquí va un fragmento:

Los hombres son de Marte; las mujeres son de Venus (Jhon Gray).
Cómo se enfrenta el estrés en Marte y en Venus.
Cuando un marciano se siente perturbado nunca habla de lo que le esta molestando. Nunca haría que otro marciano cargara con su problema a menos que la asistencia de su amigo resultase necesaria para resolver el problema. Por el contrario, se torna muy silencioso y se mete en su cueva privada para pensar en su problema y meditar a fin de descubrir una solución. Cuando la encuentra, se siente mucho mejor y sale de su cueva. Si no puede encontrar una solución, entonces hace algo para olvidar sus problemas, como por ejemplo leer las noticias o jugar a algo. Al liberar su mente de los problemas del día, puede relajarse gradualmente. Si su estrés es realmente grande procura involucrarse en algo aun más excitante como correr en su auto, competir en alguna prueba o treparse a una montaña.
Para sentirse mejor, los marcianos se meten en sus cuevas para resolver sus problemas solos.
Cuando una venusina esta alterada o tensa, a fin de sentirse aliviada busca alguien de su confianza y le habla en detalle acerca de los problemas del día. Cuando las venusinas comparten la sensación abrumadora, se sienten mejor. Así es la manera venusina. Para sentirse mejor, las venusinas se reúnen y hablan abiertamente de sus problemas.

En Venus el hecho de compartir los problemas con otros es realmente considerado un signo de amor y confianza y no una carga. Las venusinas no sienten vergüenza de tener problemas. Sus egos no dependen de mostrarse “competentes” sino más bien de mantener relaciones afectuosas. Comparten abiertamente los sentimientos de pesadumbre, confusión, desesperanza y
agotamiento.
Una venusina se siente bien cuando tiene amigos afectuosos con quienes compartir sus sentimientos y sus problemas. Un marciano se siente bien cuando puede resolver sus problemas por su propia cuenta en su cueva. Estos secretos para sentirse bien siguen vigentes hoy en día.
El alivio en la cueva. Cuando un hombre se siente tenso se retirará a la cueva de su mente y se concentrará en la solución de un problema. Generalmente escoge el problema más urgente o el más difícil. Se concentra tanto en la solución de dicho problema, que pierde conciencia de todo el resto en forma temporal. Otros problemas y responsabilidades quedan en un segundo plano.
En esos momentos, se vuelve cada vez más distante, olvidadizo, insensible y preocupado en sus relaciones. Por ejemplo, al mantener una conversación con él en el hogar, pareciera como si solo cinco por ciento de su mente estuviera disponible mientras que noventa y cinco por ciento
restante siguiera ocupado. Su conciencia plena no esta presente porque esta meditando acerca de su problema, esperando encontrar una solución. Cuando más tenso se encuentra tanto más absorto en el problema se mostrará. En esos momentos es incapaz de brindarle la atención y el sentimiento que una mujer recibe normalmente y que ciertamente merece. Su mente esta
preocupada y el no puede liberarla. Sin embargo, si encuentra una solución, se sentirá instantáneamente mucho mejor y saldrá de su cueva; de repente se muestra disponible para
relacionarse nuevamente.

6 comentarios:

Ave Mundi Luminar dijo...

Ea ! Todos gayers y todas lesbianas ! :) que además las relaciones a distancia nunca funcionan (ofú que lejos están Venus y Marte).

Una pregunta con cero carga de sarcasmo o dobles intenciones, es solo una pregunta que me hago con demasiada frecuencia cuando he leido, o escuchado comparativas entre hombres y mujeres..

¿Por qué se habla tan pocas veces de la necesidad de afecto que tenemos los hombres?

Un fuerte abrazo 100% terrestre (a medio camino entre Marte y Venus).

Paseo por las nubes dijo...

jajajajja. Hola Ave. De todos gayses y todas lesbianas, nada, de nada. Que a las que nos gusta el otro sexo lo íbamos a pasar mal, je, je.
Con respecto a las relaciones a distancia, es cierto que sólo alimentan esa parte de nosotros que deja el vacío presencial. Donde se ponga el contacto físico que se quite todo lo demás; muy cierto. Lo firmo y rubrico.

Con respecto a necesidad de afecto que tenéis los hombres, yo creo que no se habla porque vosotros no lo habláis; siempre parece que no necesitéis nada y, si nos lanzamos a daros afecto lo confundís con la maternidad. Y, además, las mujeres sabemos que esa melancolía afectiva la utilizan los hombres para ligar, jajjajajajajajajjajaja.
Ay, quién sen entera de cómo va estooooooooo. jejej.
Gracias por tus palabras.
Un abrazo supermegacariñosooooooo y terrestre.

Ardilla Roja dijo...

Es verdad. Lo suscribo totalmente.

Seguro que hay excepciones que confirman la regla; pero por mi experiencia, cuando un hombre tiene problemas, laborales y económicos sobre todo; deja la faceta emocional en un segundo plano. Por decirlo de alguna manera, las emociones pierden importancia.

Besos de lunes sin trabajo.

Paseo por las nubes dijo...

Hola, Ardi. Yo también descanso hoy (fiesta en la Comunidad Educativa, je, je).
Resulta interesante este tema, porque las mujeres siempre nos quejamos de no comprender a los hombres y ellos de no comprendernos a nosotras. Y es que, le pese a las feministas (y salvando algunos derechos comunes), somos deliciosamente diferentes. Me está gustando mucho el libro porque ya me voy enterando de cómo son los de Marte y eso ayuda mucho a la hora de empatizar con el sexo opuesto (que es el que siempre se opone al nuestro, je, je (broma).
Besillos de lunes con puchero (pero del que cuece en la cocina; voy a echarle una miradita).
Merce.

Neogeminis dijo...

Tal cual!...los martes y las venus retratados en detalle!


un abrazo...

MAR SOLANA dijo...

Este libro es una pasada...Todavía no he tenido la oportunidad de leerlo otra vez, me gustaría. Es muy divertido y sagaz.

Marte es un planeta sanguíneo, de color rojo como la guerra. No en vano su metal es el hierro que está asociado a la fuerza.

Venus, sin embargo, es el planeta de la nutrición y del amor. En él se encuentran las fuerzas para cuidar a los demás; que son, como dices tú, Nubecita :), esas que confunden muchas veces los hombre con la "maternidad". El metal de Venus es el cobre, ¡buen metal conductor!

Los hombres suelen tener muchísimas dificultades para expresar sus sentimientos (incluidos los homosexuales...) y a nosotras, que no tenemos ninguna para hacerlo, nos gusta que ellos adivinen nuestros más íntimos deseos...De esta forma, es difícil el entendimiento, pero no imposible, claro...

Que los hombre no hablen de sus sentimientos, no significa que NO TENGAN NECESIDAD DE SER AMADOS, la tienen y mucha; no siempre están afilando su lanza marciana...

Besitos, ¡me encanta esta casa!

PSD: ¡por supuesto qué puedes traerte la imagen de Virginia Woolf de mi blog!