El dios de las pequeñas cosas

El dios de las pequeñas cosas

lunes, 5 de abril de 2010

¿Llegó la primavera?...


Hoy, es de esos días que me quedo mirando el cielo y lloro. Pero no lloro porque esté triste, o creo que no es por eso. Lloro porque cada día soy más consciente de lo valiosa que es la vida. Cada mañana, al despertar, lo primero que hago es prepararme una taza de café y, en la terraza, contemplo cómo va floreciendo el día. Por lo general, a esas horas de la mañana el silencio es absoluto, lo que hace que me sienta privilegiada; como si, por un instante, sólo existiera yo. Luego, a eso de las nueve, se escucha el murmullo de los niños que acuden a la escuela. Los niños me pierden; son como frágiles y luminosos trocitos de cielo correteando por el mundo.
Ahora, son las diez de la mañana y tengo que salir para hacer recados. En mi pensamiento, llevaré a todas las personas que quiero, a las que admiro, a las que necesito…, y trataré de adivinar lo que hacen en este instante. Les mandaré un beso de primavera y confiaré en que les llegue para que lo adjunten a su día.
Esto de la primavera me pone muy melancólica. Tanto, que me acurrucaría entre tus brazos, sin más.
En fin, vamos a desenredar la madeja de los días; ya habrá tiempo de soñar más tarde.

7 comentarios:

Ardilla Roja dijo...

A mi la primavera también me pone triste. No sé si es la envidia que les tengo a las plantas. Ellas rebrotan con colores vivos anunciando el esplendor que tendrán en unos días y yo, cada vez más marchita, inicio el descenso a la decadencia. Si, es una frase muy fea.

Me gusta el título de tu blog. "Un paseo por las nubes" es una de mis películas favoritas.

Volveré a visitarte.
Un abrazo.

Neogeminis dijo...

Qué tal mujer!...en mi caso es el otoño que llega con algo de melancolía, pero este año el verano todavía no quiere irse del todo, así que aún llevo mangas cortas aunque estoy ya resfriada!.
También estoy madrugando, acompañando a mi hija que comenzó las clases en la facultad bien tempranito.
Me sumo a tu invitación de un cafecito mañanero!
Muchas gracias por el convite.


nos seguimos viendo!

XoseAntón dijo...

Sí, me ocurre lo que a Ramón, es como si en vez del reencuentro, se tratara de la despedida un amigo, amiga en este caso. También, por otro lado, te entiendo, no te imaginas cuánto; o sí, porque has hecho lo que a mí se me ha pasado por la cabeza. La sensación de que el blog te atrapa, de que te devora los momentos de ocio, a veces agobia lo suyo. Pero también te aporta compañeros y amigos, que después ya no es posible prescindir de ellos; y como dicen, los amigos estarán allí donde uno los busque; siempre a nuestra disposición, aunque se mantengan a una distancia discreta.

Me gusta el blog, de verdad que has conseguido que parezca un lugar tranquilo y relajado; me gusta...¡Ay, las palomitas...!, las he olvidado. Para la próxima vez, ¿vale?
Un abrazo y un montón de bikiños

Paseo por las nubes dijo...

Ya he activado los seguidores. Mil disculpas. No quiero que nadie se sienta mal en mi casa.

Susana dijo...

¡Aquí estoy! Acabo de aterrizar justo en la nube de al lado. Mmmm... qué bien: aquí por lo menos no llueve. Este vaivén climatológico me tiene loca, la verdad, pero a pesar de todo, abril es un mes hermoso, preludio de muchas cosas buenas y en el que además, inauguras este blog. ¿Qué más se puede pedir?

Un besote.

Ave Mundi Luminar dijo...

Jo,

Que maravilla de texto... mañana, en el silencio de mi amanecer levantaré mi taza de café y brindaré contigo. Dirán de nosotros que brindamos al sol (al que nace), y seguramente nos importará un comino.

Como me ha gustado lo de los niños... sin duda son la potencialidad en su más pura esencia, la vida re-inventándose... lastima que yo no sea hombre de paciencia y tenga cierta tendencia a alejarme del ruido que domina sus órbitas, pero tienes toda la razón, son tan increiblemente importantes que cuando los ignoramos, nos olvidamos de "ser".

Un abrazo fuerte.

MAR SOLANA dijo...

Me gusta los sentimientos que me transmites...me he tomado ese café contigo y he sentido ese deje melancólico que antecede al verano...¿o era al invierno? :)

Me quedo en aquella nubecita de allí, la de reflejos argénteos y rositas, un ratito...a ver si desde allí diviso el planeta del principito.

Besos, Merce...¿preparo otra cafetera?