El dios de las pequeñas cosas

El dios de las pequeñas cosas

viernes, 9 de agosto de 2013

Sin esperar...








Abuela, ¿sabes qué? Ayer se me cayó otro diente. Lo puse debajo de la almohada y ¿a que no sabes lo que ha hecho el Ratoncito? Pues, en vez de llevárselo, me lo ha dejado ahí, acurrucado y, además, me ha devuelto todos los dientes que se llevó. Porque lo que quería el Ratoncito Pérez era cuidármelos y que no se me perdiera ninguno, así todos juntitos y limpios.

Oye, abuela, ¿tú crees que si yo le escribo una carta al Ratoncito y le digo que me ha gustado mucho y que le voy a dejar arroz para que construya su casa con los granitos sin tener que llevar regalos a los niños y sin tener que esperar a que se nos caigan los dientes, la leerá?


3 comentarios:

San dijo...

Seguro que la leera. Tiernas he inocentes, criaturas.
Un abrazo.

Gloria dijo...

Seguro! porque las fantasías se alimentan de historias....
Besos de helado de gofio..

Paseo por las nubes dijo...

San, Gloria besos con regalos debajo de la almohada.