El dios de las pequeñas cosas

El dios de las pequeñas cosas

sábado, 25 de febrero de 2012

Detalles y Bandeja de entrada (5)

Bruno Catalano

Tengo cinco mensajes nuevos en el correo. Qué bien. Digo que, qué bien que nos anuncien el número antes de que sepamos quién se ha tomado la molestia de escribirnos. Porque, oye, si no fuéramos tan egocéntricos, prepotentes y relamidamente importantes, este hecho de recibir correo en nuestro correo, tendría que tomarse así, como un detalle que nos brindan otros. Sí, ya sé, a veces, no son otra cosa que anuncios de ´Viagra´, reenvíos masivos o invitaciones a eventos a los que no pienso ir. Pero bueno, yo hablo de los correos personales, los que llegan a nuestro nombre, para nosotros, para mí. Seré un poco ´mema´ pero me gusta adivinar. Me gusta elucubrar, o sea, elaborar una divagación complicada y profunda sobre quién me envía correo antes de abrirlos. Y, oye, casi nunca acierto. Vaya pelma el del “guión”, ¿es que no se da cuenta de que llevo años sin atender sus repisadas ofertas? Raro es el día que no encuentro uno de sus -megamagníficos- mensajes sorpresa, donde me augura un futuro brillante en la escritura si me apunto a sus cursos. Pues, ahí va: “Eliminar”, del tirón. Tengo ya un vicio con eso de marcar correo y eliminar que podría vaciar mi bandeja de entrada con los ojos cerrados y manoplas en los dedos. En fin, que la hierva crece en todas partes. A cambio, cuando ya despejo la morralla y todo queda soleado y limpio, es cuando disfruto de verdad abriendo despacito y con entusiasmo los mensajes amigos (o enemigos; que tener enemigos es muy buena señal, siempre que se tomen la molestia de escribirte cuando podían ocupar su tiempo en otra cosa mejor).

Bueno, como decía, tengo cinco mensajes en la bandeja de entrada y me voy a preparar un café con elucubraciones antes de averiguar los remitentes; hace mucho que aprendí esta práctica del “ahora vengo” como terapia ante el estrés; además, resulta muy gratificante comprobar que dominamos la “impronta” (creo que esta palabra define lo que quiero decir; y si no lo hace, me da lo mismo, porque es una palabra que me gusta).

...Ya he vuelto. Me siento al teclado, maximizo la pantalla y pincho donde dice: Bandeja de entrada (5). A ver, a ver… Ay, si ya no me acordaba, qué tonta… Claro, vaya despiste. Los cinco mensajes son míos; míos, míos. Yo misma me los mandé a mí misma. Pero no crean que estoy como una regadera, lo que ocurre es que, si me pilla en otro ordenador que no es el mío y descubro alguna página que me interesa o necesito recordar algo, me lo paso al correo para luego abrirlo en mi portátil. Uno de mis mensajes es la página de Juan José Millás (que me encanta); otro es el enlace del libro completo de Ana María Matute “Paraíso Inhabitado” (que me recomendó mi amiga Mar) y que, al no encontrarlo en la librería, lo busqué en Internet y me lo guardé aquí; el tercer correo es una crónica del escritor Miller que encontré por ahí y me interesó; el cuarto es un párrafo que quiero incluir en mi novela y al que le di forma en la cabeza antes de llegar al trabajo y pasarlo a mi correo (para que no se me olvide) y el quinto (éste es el más curioso) es un mensaje que contiene una recopilación de palabras que colecciono porque huelen muy bien.

Pues nada, mira tú qué curioso, que yo me haya acordado de mí y me haya enviado todo esto que me gusta. A ver si tengo un ratito y me contesto dándome las gracias por el detalle que tuve conmigo.

7 comentarios:

Rochitas dijo...

me ha ocurrido. Tal cual.
por otra parte no está nada mal esa consideración para con usted misma, después de todo a pesar de las compañías transitorias, estamos solos de principio a fin...

Paseos por el alambre dijo...

Pues, Rochitas, has completado perfectamente lo que le faltaba a mi post y te estoy muy agradecida por ello.
Besos de fin de semana y gracias

MAR SOLANA dijo...

Es un buen truquillo que yo también uso, jeje; eso de enviarme correos a mí misma para no olvidar cosas como direcciones, frases chulas o recetas de cocina... Pero lo mejor de la bandeja de entrada es cuando se ilumina con correos de buenas amigas que comparten conmigo sus proyectos ;) ¡esos son los mejores! Las pepitas de oro que quedan tras colar la morralla o arenilla...

¡Muack!

Neogeminis dijo...

Son los pequeños placeres que nos permite al tecnología1 jejee
=)

(mejor solo que mal acompañado?)

apm dijo...

Pues Mercedes hija, el internet es lo que tiene, que nada se va, es como aquello de la energia, que ni se crea ni se destruye, sino que solo se transforma... ala ala, a darte las gracias tu mismamente.

Mil besitos gordotes

M. dijo...

Jajaja me ha encantado tu entrada. A mí me ha pasado eso varias veces, aunque nunca con tnatos mensajes a la vez.
Estoy haciendo descubrimientos. El primero lo del taller (qué lástima que vivas tan lejos) y el segundo, que estás escribiendo una novela, como yo...
No te extrañará entonces que se me ocurran un montón de preguntas que hacerte, aunque este no es el lugar, ni el momento.
Un abrazo.

Paseos por el alambre dijo...

uMar

Sí que tengo algunas pepitas de oro de las que hablas. Y me encanta compartir proyectos contigo.
Besikos, mil

Neo

Verdad como un templo lo de mejor solo que mal acompañado, que una ya no está para tonterías, je, je.
Besossss

Apm
Eso de la energía lo recuerdo del instituto, cuando un profesor nos puso un examen curioso sobre Alicia en el País de las Maravillas. Sería por aquello de que crecía y mermaba pero siempre era la misma.
También besos para ti.

M

Me encantará compartir contigo cosillas sobre la escritura. Quedamos un día de estos.
Gracias por el detalle y un abrazo.