El dios de las pequeñas cosas

El dios de las pequeñas cosas

domingo, 5 de junio de 2011

¿Estamos locos?


Llevo un tiempo observando situaciones que me ponen los pelos como escarpias. ¿Qué pasa con los adultos?; estas personas que tienen niños a su cargo y se embarcan cada vez más en la rueda del consumo, del pluriempleo, del trasnochar (embebidos con la tele o el ordenador) y que luego van por el mundo desencajados porque el día les aplasta...

Situación:

─Niños, comemos en el McDonald´s (donde las patatas fritas no es que tengan sal, es que las emborrizan en sal).

─ (Niña con tres años) Mamá, me hago pipí.

─ Mira, ahí está el servicio, anda ve tú solita, que yo estoy molida.

─¡¡¡Señora!!!, levante el culo y lleve usted a la niña, que se va a sentar en el váter y usted no sabe si está lleno de orines.

─Y esta tarde, nos vamos a la playa (sin sombrilla, sin gorras para los niños, sin bronceador…, es que una no puede estar en todo). Y luego a ver dónde os dejo, que tengo ensayo con la Coral (que me relaja mogollón). Oiga, ¿usted se puede quedar con mis niños hasta las diez? Bueno, hasta un poco antes, que mañana tienen cole y no sé yo si será muy tarde para bañarlos y darles la cena. De todas formas, tampoco hay que bañarlos tanto, que luego se les va el Ph de la piel.

─ Señora, yo cómo me voy a quedar con sus niños si ni siquiera la conozco. ¿Por qué no los deja con el padre?

─ Es que mi marido ha quedado para ver el fútbol, además, él no tiene paciencia. En fin, no se preocupe.

Lunes por la mañana

─Este niño tiene fiebre.

─ Pues, métele un chute de medicina y te lo llevas a la guardería, que yo tengo que trabajar, a ver si no quién va a pagar los coches, el chalecito, las vacaciones a París, la ropa de marca, el barquito que tenemos en el puerto y el apartamento de la playa… Ah, por cierto, que no se me olvide apuntar a la niña a más actividades por la tarde, que yo tengo que ir al club y quiero relajarme.

Y no sigo porque las escarpias se me están afilando… Increíble la vida que llevamos y arrastramos. A ver qué adultos estamos formando.

6 comentarios:

alfredo dijo...

No tenemos solución.
A ver... por si no ha quedado claro:

¡¡NO TENEMOS SOLUCIÓN!!

bESOS

Ardilla Roja dijo...

jajajaja

Hola, Merce: (repito post que me he liado)

Me río por no llorar.

La verdad es que a mi se me parte el alma cuando veo deprimidos a los peques que cuido. Echan de menos a sus padres. Se despiden de ellos a las siete y media de la mañana y no vuelven a verlos hasta las siete y media de la tarde o más tarde; el día se les hace largo. Vale que está el fin de semana; pero también los colocan muchas veces con los abuelos para salir de fiesta.

En tres años la mayor de las niñas empieza en el instituto y está conmigo desde los tres meses. A veces me pregunto si realmente madre e hija se conocen.

La verdad es que en general llevamos un ritmo tan acelerado que se nos olvida lo más importante.

Un abrazo y perdona el rollo :)

Paseo por las nubes y por el alambre dijo...

Hola, Alfredo, Ardi. La verdad es que estas cosas ya empiezan a preocuparme. He visto a una profesora de infantil colocando a los niños en el patio para el ensayo de fin de curso (una hora al sol). Les gritaba como si fuera una loca porque cuando ella caminaba para colocarse en la otra esquina, los niños la seguían: ¿HE DICHO YO QUE ME SIGÁIS?, gritaba, y los niños la miraban sin comprender. Los colocaba otra vez en fila a empujones y además de gritar se tiraba de los pelos y zapateaba. Mientras, los niños, que no sabían qué hacer, se volvían a salir de la fila, con lo que, los gritos y los ademanes de loca se multiplicaban. Yo no sé si esta profesora es de las que se queda chateando en el facebook hasta las tantas (como vengo escuchando por ahí a la mayoría de la gente), pero sería bueno averiguarlo.
Y he visto a niñas pequeñas entrar a los servicios de los bares SOLAS mientras las madres, los padres, las abuelas o los abuelos que las cuidan en el parque, siguen charlando con el vecino en uno de las bancos.
CLARO QUE HAY SOLUCIÓN, Alfredo. Yo no me corto un pelo y voy y le digo al adulto que es un irresponsable, y le llevo a la niña y le digo que tiene que acompañarla al servicio, y espero a la profesora en la puerta del colegio y le digo que su actitud con los niños en el patio no me parece apropiada, y que si vuelve a ocurrir hablaré con la APA y con la dirección. Igual estas cosas no sirven para nada, pero desde luego no voy a renunciar a mi granito de arena.
El otro día vi a una señora dando un pellizco con saña en la cara de una niña de un año porque se había llenado la cara de chocolate (con una galleta que ella le había dado). Me acerqué con mucha irritación y le pregunté por qué hacía eso si era una cría y ella misma le había dado la galleta, que si estaba loca o qué.
REPITO: No servirá de mucho, pero es lo que puedo hacer. Piedra a piedra se puede construir un enorme edificio, por qué, poco a poco no podemos, por lo menos, hacer que la gente se dé cuenta de que nos estamos volviendo locos. Y lo peor es que los más débiles son los que lo padecen.

Por si sirve de algo, le dije a una señora en la playa que tenía que ponerle al niño (un añito) un gorra, que era peligroso que estuviera así, porque llevaba mucho tiempo sentado en la arena con el pelo seco. Me miró rara. Me volví a mi toalla y no dejé de mirarla (con los dientes apretados) hasta que sacó la gorra de la bolsa y se la colocó al niño. Y si no lo hace, le hubiera dicho a voces que es una irresponsable (para que la mirara todo el mundo).

San dijo...

Pues eso y más mucho más, y luego queremos que sean felices, si felices, !que estrés me da vivir en la piel de alguno de estos niños! y si hablamos de las exigencias académicas, !pobres! si estan en segundo de preescolar y parecen que cursan Ingenieria o cosa parecida, aggg! que no, como dice Alfredo no tenemos solución.
Un Beso.

Gastón D. Avale dijo...

sabia reflexión. Yo creo que estamos viviendo cosas bastante atípicas... los padres andan desatentos...son jovenes grandes que no se dieron cuenta que tienen preocupaciones y deberes que cumplir...no cumplen su funcion y eso esta mal...

Neogeminis dijo...

No sé si es cosa de ahora o del modelo consumista. Para mí siempre ha habido malos padres, malos ejemplos, y siempre los más indefensos -los niños- son los que han padecido la locura e irracionalidad de los adultos que, se supone, están para amarlos, educarlos y contenerlos...después, cuando crecen y estallan por los maltratos acumulados, pensamos ¿cómo pueden ser tan desagradecidos y maleducados?
todo tienen un por qué...

Un abrazo.