El dios de las pequeñas cosas

El dios de las pequeñas cosas

miércoles, 1 de diciembre de 2010

El narrador fantasma


Ayer, estuve hablando con una persona interesante, sí. Interesante desde el punto de vista humano. (¿Existe otro punto de vista?, claro, el Divino). Conversamos sobre carencias, complejos, ideales, actitudes, compañía; a ciertas edades parece que el tener pareja (más o menos estable) resulta una obsesión. ¿Bailas, sales a cenar, al cine...? Al cine sí. Pero ¿sabes bailar? Con los dedos le marco el ritmo que quiera. Uy, qué mal pensados… Eres interesante a pesar de que te guste escribir. Oiga, me gusta escribir a pesar de que no le resulte interesante; que no sé yo dónde me descubre otros encantos. Los tienes, niña, los tienes. Vale, ¿y?... (Cambia de tema). Seguro que te lo pasas bien con tus amigas (sondea el terreno). No tengo amigas, bueno, sí que las tengo pero no salgo con nadie. Pues hay que probar cosas nuevas, Ya lo hago, ya: estoy intentando averiguar la técnica que utilizan algunos maestros de la escritura en sus obras, ¿sabe lo que es un narrador fantasma? No. Pues imagine que usted es un narrador testigo que escribe en primera persona… ¿Vamos bien? Sí (traslada el peso del cuerpo a la otra pierna). De pronto, el narrador (usted) nos cuenta, por ejemplo, que, aquel día, se encontró con un amigo que venía jadeante, nervioso, aturdido. Que su amigo le dijo que estuvo en el bar de la esquina y le contó lo que había sucedido allí (pura narración de los hechos). Sin embargo, por arte de magia, y sin que intervengan ni el narrador (usted) ni su amigo -que solo se acuerda del disgusto-, aparecen unos guiones de forma dialogada y directa, donde nos enteramos de lo que todos y cada uno de los presentes comentó en el bar. ¿Le pongo un ejemplo? No, se cruza de brazos; ahora el peso va en las dos piernas, como hacen los jefes indios cuando yo no entender un pimiento.
Plic! Ploc! Plic! Ploc! (gotas de lluvia en el tejado).

Tendré que dar la razón a mi "amiga" (dice que yo apabullo, aburro, canso) y añadir que ni bailo ni salgo a cenar; por lo menos, hasta que encuentre con quién compartir a un narrador fantasma.

4 comentarios:

Natàlia Tàrraco dijo...

No bailarás ni cantarás ni saldrás, tal vez, pero escribir lo haces como los ángeles o los fantasmas exquisitos en primera persona. !Salve!

Mercedes Ridocci dijo...

Yo creo que ya has encontrado con quién compartir a un narrador fantasma.

Un besazo y no dejes de deleitarnos con tus amenas "historias"

Paseo por las nubes y por el alambre dijo...

¡Salve! Natalia. Como los ángeles te presentas tú aquí en mi blog para dejarme esas palabras.
Muchas gracias.
Besos exquisitos.

Mercedes, a vuestras órdenes, aunque no sé yo si a esto que escribo se le puede llamar historias, pero me divierte hacerlo.
Besos compartidos ;))

CAS dijo...

jajaja. no es que hables mucho ni poco, sino que el interlocutor no era el adecuado. No solo hay que encontrar el narrador fantasma sino también el escuchador que aparezca por arte de magia y se vaya con nosotros a pasear por las nubes.. solo eso, ni más ni menos.
Un abrazo.