El dios de las pequeñas cosas

El dios de las pequeñas cosas

lunes, 29 de noviembre de 2010

Llueve, luego escribo


Como hace tanto frío y está lloviendo, aprovecho y, mientras se cuecen las patatas, experimento en la cocina de las letras (he comenzado una novela de la que ya escribí el final, je, je. Me queda trazar la ruta y decidir el tiempo que me quedaré en cada tramo).
Aquí va una tapita de rebozado casero con ingredientes (técnicos) que intento aprender de los maestros (difícil y divertido).

"Primero se empeñó en que recogiera mi cuarto, luego tuve que comer verduras ¡qué asco! Y lo peor, había convencido a mi padre para que me cortara el pelo, así está más guapo, ¡mentira! Así lo que yo parecía era un tonto, un tonto de remate, como se rían los niños de mí, ya veras, y me encerré en el baño.
La odiaba. Odiaba a esa mujer y que mi padre la llamara Menchu, vaya nombre que tenía la pobre. Una vez, me puse delante del espejo, recorté pelos del cepillo y me hice un bigote: Men-chU, cariño, ¿me alcanzas el periódico? Mi padre, antes, nunca leía el periódico, ni tenía bigote".

6 comentarios:

mar dijo...

¡Oye!, ¿De verdad no has oido protestar a mi hijo?, ya se que pilla un poco lejos pero le has descrito perfectamente.
Si contamos con que su padre siempre lee el periodico, el bigote es una parte suya indivisible y que yo no me llamo Menchu (lo cual estoy segura de que lo has hecho para despistar) es lo mismo que oigo cada vez que le digo que hay que cortar el pelo cortito para el verano; debe ser que todos los adolescentes o preadolescentes son iguales.
Un beso de Mar.

maria jose moreno dijo...

Muy buena esa receta de palabras que estás preparando y con el final ya escrito te queda menos.
Besos

Paseo por las nubes y por el alambre dijo...

Mar, y que lo digas; todos los adolescentes son iguales (hay cosillas que sirven para cualquier época y que, en las novelas, quedan muy bien).
Besotes, mil.

María José, un placer verte por aquí. Y sí, el final creo que me cayó del cielo, porque no avanzaba sin él. Es como cuando quieres hacer un viaje, pero no sabes a dónde quieres ir. En el momento que eliges destino, lo demás creo que va sobre ruedas (sortear los baches y caminito sin demora ni bifurcaciones).
Besos, mil.

Mercedes Ridocci dijo...

Suerte con tu novela, seguro que será amena, humana y comprometida, como eres tu.

Un abrazo

Paseo por las nubes y por el alambre dijo...

Mercedes, me guardo estos piropos que me regalas con tanto esmero. Sólo por eso, merece la pena...
Gracias. Mil gracias por tus palabras. Eres un cielo.

CAS dijo...

Asi que hay que comenzar por el final? Bueno... a ver... no!! me faltan años, pero qué lindo eso de escribir una novela: no me lo quito de la cabeza. Lo de MAR es realmente gracioso, la coincidencia, digo...
Abrazotes y suerte con el comienzo pues!