El dios de las pequeñas cosas

El dios de las pequeñas cosas

jueves, 16 de septiembre de 2010

Las cosas de mentira

Poblete (pintor chileno)

Pronto cumpliré tres años y me han comprado un dormitorio nuevo; es chuliiiiisimo. Tiene dos camas, una para que yo duerma y otra de mentira. La de mentira está debajo y mamá la saca para arrimarla a la mía y que no me caiga; pero no duerme nadie; y no lleva colcha ni almohada. También tengo un mueble con cajones para guardar los juguetes, una estantería y una percha. Los hombres que trajeron los muebles me preguntaron cómo me llamaba. Les dije que Aroa Lara Jiménez, guapa; como me dijo la tita. Y ellos se reían. Los mayores siempre me preguntan cómo me llamo y ya estoy ´cansá´. Además, me regañan si me meto el dedo en la nariz y yo les digo que es que tengo un moquillo. Y para que vean que es verdad, luego se lo doy.
Estoy muy contenta con mi cuarto nuevo. Me han pintado las paredes de ´verre´ y la abuela me regaló un sol que se enciende aunque sea de noche. Ella dice que yo también soy un sol y yo le digo que la quiero ´mil´.

A veces no me gustan los mayores, dicen muchas mentiras. Por ejemplo, ayer, mi padre me dijo que si me lo comía todo me llevaba con la abuela. Yo no quería más tortilla, pero me la comí y luego no me llevaron, porque dice mamá que ya era muy tarde; y por eso lloré. Los niños lloramos de verdad, hacemos mucho ruido y nos tiramos al suelo. En cambio, los mayores lloran de mentira, sólo aprietan los ojos para que salgan las lágrimas y cuando les preguntas: “¿qué te pasa?” Siempre dicen que nada.
Cuando yo aprenda a decir mentiras y a llorar sin hacer ruido, ya soy ´glande´.


(Texto del libro en preparación: "El mundo de Aroa" )

9 comentarios:

Ardilla Roja dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Ardilla Roja dijo...

Me encanta el mundo de Aroa, tiene tanto que enseñarnos...
Me apetece "mil" ver este libro en las librerías, anunciado en la tele, oír sus historias en las ondas de la radio y deseo que no se haga esperar. Le tengo un sitio reservado junto al Principe destronado de Delibes y Los cuentos de Nana Bunilda.

Me alegro tanto de que retomes el blog, Merce!!! No sabes cuánto.

Un abrazo de osa.


pd- He anulado el comentario anterior porque me he dejado varios hilvanes ;)

Paseo por las nubes dijo...

Ardi, será un honor compartir estante con Delibes y Nana Bunilda, pero sobre todo, será un honor compartir unos abrazos contigo. Como seguro que me invitan a presentarlo en París, je, je (de ilusión también se vive), pues lo primero que haré es decirles que esperen, que primero tengo que visitar a una amiga; y eso es lo que hay.
Muchos besos de avellana.

Mercedes Ridocci dijo...

¡¡¡Has vuelto, que bien!!!

Que no, que no pueden acabar con nosotros los descerebrados estos.

Por supuesto ni que decir tiene que me ha encantado tu entrada.

Un abrazo

Natàlia Senmartí Tarragó dijo...

Gracias...me he paseado por esa lejana nube color rosa que a veces va cargada de llantos o es un trueno de preguntas, tres años.
Gracias.

Ave Mundi Luminar dijo...

Eres grande Mercedes!.

Me encanta la forma en la que manejas la necesaria sencillez para desmontar el teatrillo que todos tenemos montado.

Me imagino la escena siguiente en la que Aroa le pregunta a sus padres porqué lo mayores mienten siempre, e imagino a los padres deshaciendose en explicaciones sobre la mentira piadosa, sobre lo políticamente correcto, sobre las apariencias .... veo los ojos muy abiertos de Aroa que solo escucha un bla-bla-bla que como un molesto zumbido terminan por hacer que ella se de media vuelta para ir a jugar ....

Un enorme placer leerte.

Neogeminis dijo...

Una radiografía muy ajustada de lo que los niños ven de nosotros.
Pura ternura esta Aroa!
Abrazos.

mar dijo...

Es increible lo sabios que pueden ser los niños con su inocencia, pero también es increible como puedes ponerte tu en su lugar y contarnos cualquier suceso en apariencia "banal" sacando una sonrisa de nuestros labios y dejándonos con ese sabor agidulce del final.
Un beso de Mar

Mar dijo...

Qué lindo Mercedes! Me gusta leer textos en los que el narrador es una voz infantil y podemos escuchar esa voz fresca, inocente, limpia...
Gracias.